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Cometimos un error para toda la vida: porque los dientes nunca deben enjuagarse después de lavarlos

A lo largo de nuestra vida nos enseñaron a lavarnos los dientes de cierta manera: pasta de dientes en el cepillo de dientes, dos minutos de cepillado, enjuague y apagado. Pero según las búsquedas dentales más recientes, esta rutina debe revisarse: después de cepillarse los dientes, debe escupir el exceso de pasta de dientes, pero no enjuague su boca con el agua. Una pequeña modificación que puede marcar una gran diferencia en la salud dental, ya que permite que el flúor permanezca más largo en los dientes, fortaleciendo el esmalte y reduciendo el riesgo de caries.

La boca es un ecosistema complejo: los dientes están cubiertos con bacterias que forman la placa dental, una biopelícula que se alimenta de azúcares y produce ácidos. Estos reducen el pH de la superficie dental y, si el proceso excede la capacidad natural de la remineralización, el esmalte comienza a desmineralizar.

El flúor contenido en la pasta de dientes interviene con precisión en este mecanismo: ralentiza la pérdida de minerales durante los ataques ácidos y acelera la reparación cuando el pH vuelve a aumentar. Además, en presencia de flúor, la reminisceralización produce fluoratapitis, un mineral mucho más resistente a la acidez que el esmalte normal. No solo eso: el flúor también tiene un efecto antibacteriano dirigido contra microorganismos que causan caries.

El problema surge cuando, después de lavar los dientes, enjuague con agua. En ese momento, de hecho, la concentración de flúor se diluye y elimina que la pasta de dientes había dejado en la boca, frustrando gran parte de su efecto protector. La saliva aún contribuye a mantener un cierto equilibrio, pero no puede reemplazar la efectividad del flúor.

Por esta razón, varios estudios han confirmado que escupir sin enjuague es la mejor estrategia para prolongar la acción del fluoruro y garantizar la protección continua durante el día.

Lo que dice la investigación científica

Los estudios clínicos evaluaron cuidadosamente el impacto del enjuague con agua después del uso de la pasta de dientes de flúor. Los resultados fueron consistentes: el enjuague reduce significativamente la cantidad de flúor que permanece en la boca.

Un importante experimento realizado en la Universidad de Gotemburgo, Suecia, ha demostrado que cuanto más agua se usa para enjuague, más niveles de flúor disminuyen rápidamente. Fue suficiente para comparar a aquellos que hicieron tres enjuagues abundantes con aquellos que hicieron un solo enjuague reducido: en el primer caso, el flúor se eliminó casi por completo.

Otro estudio de 2009 observó que aquellos que enjuagaban con agua volvieron a los niveles basales de fluoruro ya después de media hora, mientras que aquellos que simplemente escupen aún mantuvieron una protección efectiva. La investigación posterior confirmó que el flúor detenido en la boca no ingresa a la sangre, permanece localizada y segura.

Sin embargo, no hay falta de estudios claros. Un juicio realizado en Lituania en más de 400 niños no ha mostrado diferencias significativas entre aquellos que enjuagaron y que no lo hicieron. Sin embargo, en ese caso, el impacto positivo del lavado diario bajo supervisión con pasta de dientes de flúor fue tan fuerte como enmascarar cualquier diferencia. La conclusión es que el factor más importante permanece cepillando correctamente los dientes; No enjuague es un paso más que puede aumentar la protección.

Las recomendaciones oficiales de los dentistas de todo el mundo

Las pautas de las principales organizaciones de salud son sorprendentemente uniformes.

El Servicio Nacional de Salud Británico (NHS) invita claramente a escupir la pasta de dientes y no enjuagar inmediatamente después del lavado, subrayando que el agua eliminaría los beneficios del fluoruro.

En los Estados Unidos, la Asociación Dental Americana (ADA) también da el mismo consejo: Spit y no enjuague. Las mismas indicaciones provienen de la universidad y los organismos de investigación en Europa, Asia y América.

¿Por qué estamos acostumbrados a enjuagarse y cuándo tiene sentido hacerlo?

La razón por la cual la mayoría de las personas continúan enjuagando es simple: por lo que los niños lo enseñaron. En el caso de los pequeños, esta precaución tiene sentido, porque un niño arriesga accidentalmente poner en peligro la pasta de dientes, lo que contiene fluorino. Es por eso que se recomienda enjuagar después de cepillarse.

Sin embargo, en los adultos, el riesgo de ingestión es prácticamente nulo y la investigación confirma que el flúor permanece localizado en la boca, sin efectos secundarios sistémicos. Para esto, es útil reconsiderar este hábito como adultos y modificar su comportamiento para obtener mayores beneficios en la salud dental.

Lavar los dientes dos veces al día sigue siendo la base de una buena higiene bucal. Sin embargo, si desea maximizar el efecto protector del flúor, la mejor estrategia es escupir la pasta de dientes sin enjuague. Es un gesto simple que aumenta la protección del esmalte y reduce aún más el riesgo de caries.