Una innovadora técnica de tratamiento del cáncer, que utiliza una combinación de LED infrarrojos y diminutos copos de estaño, podría cambiar para siempre la forma en que tratamos los tumores. Según un estudio publicado en ACS Nanoesta tecnología logró destruir hasta el 92% de las células cancerosas de piel y casi la mitad de las células cancerosas de colon, en tan solo 30 minutos, sin tocar tejido sano.
Cómo funciona la terapia fototérmica basada en LED y SnOx
Esta nueva terapia se basa en el uso de LED de infrarrojo cercano y nanoescamas de óxido de estaño (SnOx). Estas microestructuras, de menos de 20 nanómetros, se activan mediante una luz LED de 810 nanómetros, transformándose en pequeñas “estufas” capaces de quemar sólo células tumorales. La clave del tratamiento es la precisión: mientras las células sanas permanecen intactas, las enfermas se sobrecalientan y neutralizan.
El proceso de producción es respetuoso con el medio ambiente, económico y escalable: los nanohojuelas se obtienen mediante un método sencillo a base de agua que transforma el disulfuro de estaño en óxido de estaño. ¿El resultado? Un rendimiento fototérmico del 93%, uno de los más altos jamás obtenidos con materiales similares.
Porque los tumores “tragan” las nanopartículas más fácilmente
Las células cancerosas, debido a su crecimiento acelerado y membranas más permeables, tienden a absorber y retener nanopartículas mucho más fácilmente que las células sanas. Este fenómeno, conocido como efecto EPR (permeabilidad y retención mejoradas), permite que las nanoescamas se acumulen selectivamente en los tejidos cancerosos.
Así, cuando la luz LED incide en la zona del tumor, sólo las células llenas de nanocopos se calientan y mueren. El resto del organismo no resulta dañado. A diferencia de los láseres de alta potencia, que pueden afectar incluso al tejido sano, el uso de LED de baja intensidad garantiza una terapia segura y no invasiva.
Hacia un tratamiento más accesible y menos invasivo para todos
Según Jean Anne Incorvia, profesora de la Universidad de Texas, el objetivo del equipo estaba claro desde el principio:
Crear un tratamiento eficaz, seguro y accesible para todos.
Artur Pinto, responsable del proyecto en Portugal, también sueña con una versión portátil del dispositivo: un pequeño instrumento que se aplicará sobre la piel después de la cirugía, para eliminar los posibles residuos tumorales y prevenir las recurrencias.
La idea es hacer que la terapia fototérmica no sólo sea efectiva, sino también democrática, diseñada para ser utilizada en todas partes, incluso donde los recursos sanitarios son limitados.
Los próximos pasos: de los laboratorios a los pacientes
Por el momento, las pruebas sólo se han realizado en cultivos celulares, pero los resultados son muy prometedores. Las siguientes fases implican experimentos en animales y, posteriormente, estudios clínicos en humanos. El viaje será largo, pero la dirección es clara: ofrecer nuevas esperanzas a millones de pacientes con cáncer en todo el mundo.
El cáncer sigue siendo la segunda causa de muerte a nivel mundial, con casi 10 millones de muertes cada año. Terapias como esta podrían complementar (y en algunos casos reemplazar) la quimioterapia y la radioterapia, reduciendo los efectos secundarios y mejorando la calidad de vida de los pacientes.