Santa Catarina
EMERGENCIAS: 911
PROTECCIÓN CIVIL: 81 8676.18.66
SEGURIDAD PÚBLICA: 81 8676.18.66
CIAC: 81 8676.17.17 / 81 8676.17.00

Después de ver bajo el microscopio lo que realmente hay en tu botella de agua, nunca olvidarás lavarla.

¿Crees que tu botella de agua solo contiene agua? Estás muy equivocado. Si no lo limpias y desinfectas con regularidad, lo que llevas contigo cada día podría ser una auténtica incubadora de microorganismos. Así lo demuestra el microbiólogo Alessandro Mustazzolu, quien compartió un video en las redes sociales que está causando discusión.

En el vídeo, el microbiólogo toma una muestra de la superficie interna de una botella de agua de uso diario y la analiza bajo un microscopio. ¿El resultado? Un enjambre de microorganismos en movimiento, una auténtica “fiesta microbiana” que se desarrolla sin que lo sepan quienes beben tranquilamente de su botella de agua.

La botella de agua no es sólo agua: si no la limpias y la higienizas, puede convertirse en una pequeña incubadora de bacterias – explica Mustazzolu – Llevarla contigo todos los días también significa llevar contigo altas cargas microbianas. La higiene marca la diferencia.

Porque las botellas de agua son el entorno ideal para las bacterias

Pero, ¿por qué las botellas de agua se convierten tan fácilmente en un hábitat perfecto para los microorganismos? Las condiciones son ideales: presencia de residuos orgánicos (el “alimento” de las bacterias), oscuridad, agitación continua y, sobre todo, el suministro continuo de microbiota de nuestra boca cada vez que bebemos.

Como explica el propio microbiólogo en los comentarios del vídeo, puede haber niveles elevados de cualquier especie en las botellas de agua dadas las condiciones ideales. Y el problema no concierne sólo a las bacterias patógenas –aquellas que causan enfermedades– sino también a las aparentemente inofensivas.

Un concepto fundamental que muchas veces se pasa por alto es el de carga microbiana: la presencia de patógenos no es necesariamente necesaria para tener problemas de salud. “Paradójicamente se puede enfermar con grandes cantidades de gérmenes ‘comunes’ y no con rastros de patógenos“, aclara Mustazzolu.

Cuando las bacterias, incluso las no patógenas, se multiplican a niveles muy altos, pueden producir toxinas capaces de provocar trastornos gastrointestinales y otras molestias. Las altas cargas bacterianas pueden causar daños, especialmente en los niños pequeños, cuyo sistema inmunológico aún se está formando.

Luego hay otro aspecto preocupante: incluso las bacterias “comunes” pueden portar genes de resistencia a los antibióticos, que luego pueden transferirse a otros gérmenes, contribuyendo al grave problema de la resistencia a los antimicrobianos.

Ver esta publicación en Instagram

Las reglas de oro para utilizar las botellas de agua de forma segura

Sin embargo, el uso de botellas de agua sigue siendo una opción ecológica y cómoda en comparación con las botellas desechables. Lo importante es seguir algunas sencillas normas de higiene, como recuerda el Centro Nacional para la Seguridad del Agua (CeNSiA) del Istituto Superiore di Sanità.

Cambia el agua con frecuencia

Especialmente en verano, con altas temperaturas, es fundamental cambiar el agua a menudo: al menos cada 4-5 horas. Nunca llenes el frasco para usarlo por más de 24 horas. Antes de llenarlo, enjuágalo con dos o tres lavados.

Evite el uso promiscuo

Al beber, nosotros mismos contaminamos el agua contenida en la botella con la microbiota de nuestra boca. Por eso es importante que cada botella de agua sea para uso estrictamente personal.

Protégelo del calor

Nunca dejes la botella bajo el sol o a altas temperaturas. Cuando estés en la playa, guárdalo dentro de una bolsa térmica o debajo de la sombrilla. Si es posible, utiliza una botella de agua térmica, que está diseñada para mantener el agua fría por más tiempo.

Lávalo diariamente

La botella debe lavarse una vez al día con un limpiapipas y un detergente para platos normal, y enjuagarse con agua corriente fresca. Si tu biberón lo permite, es preferible lavarlo en el lavavajillas.

No olvides tapas y juntas.

Los tapones y precintos son las partes que más están en contacto con el cuello de la botella, donde apoyamos los labios durante su uso. No limpiar o limpiar mal estos accesorios podría contaminar una botella de agua perfectamente limpia. Es necesario lavarlos periódicamente, preferiblemente en lavavajillas o con detergente lavavajillas normal.

Elimina los olores con bicarbonato de sodio.

Para eliminar los olores que se pueden formar con el tiempo, vierte agua caliente y una cucharadita de bicarbonato en la botella, ciérrala, agítala y déjala reposar unas horas (preferiblemente toda la noche). Luego vacíelo y enjuáguelo con agua corriente fresca.

La próxima vez que llenes tu botella de agua, recuerda esas imágenes del microscopio. Y sobre todo recuerda lavarlo. Cada día.