A dos semanas del inicio de los Juegos Paralímpicos de Invierno Milán Cortina 2026, estalla un nuevo caso diplomático. El Comité Paralímpico de Ucrania anunció que sus atletas se citarán para el 6 de marzo en la Arena de Verona, en protesta contra la readmisión oficial de los atletas rusos y bielorrusos con la bandera y el himno nacional.
Una decisión contundente, que llega tras el anuncio del Comité Paralímpico Internacional (IPC) de permitir que diez atletas –seis rusos y cuatro bielorrusos– compitan representando plenamente a sus respectivos países. Para Kiev es una elección”.vergonzoso”, definido como un paso atrás respecto de las sanciones deportivas adoptadas tras la invasión de Ucrania en 2022.
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Parada a la ceremonia y bandera ausente
El boicot no se limita a la ausencia de los deportistas la noche inaugural. En la declaración oficial, el comité ucraniano pidió explícitamente la bandera nacional. Un gesto simbólico que pretende subrayar el desacuerdo con la decisión del IPC.
El gobierno de Kiev ya había anticipado que ningún representante institucional asistiría a los eventos relacionados con los Juegos. Ahora la protesta involucra directamente al equipo paralímpico, aunque sin que suponga una retirada total de la competición.
La decisión del IPC y la devolución de las banderas
El punto de inflexión se produjo después de que el Tribunal de Arbitraje Deportivo aceptara los recursos presentados por las federaciones de Rusia y Bielorrusia. Luego, el IPC levantó la suspensión parcial introducida en 2023, que permitía a los atletas competir con uniformes oficiales, símbolos nacionales e himnos. En concreto, seis deportistas rusos participarán en esquí alpino, esquí de fondo y snowboard paralímpico, mientras que cuatro bielorrusos -un hombre y tres mujeres- competirán en esquí de fondo. Una presencia numéricamente limitada, pero políticamente significativa.
Una tensión que acompaña a los Juegos
La decisión de Ucrania de no desfilar en Verona ensombrece la ceremonia inaugural de los XIV Juegos Paralímpicos, que se desarrollarán del 6 al 15 de marzo entre Milán, Cortina d’Ampezzo, Tesero y Verona. El presidente del Comité Paralímpico ucraniano ya había expresado públicamente su indignación, dejando claro que un boicot total correría el riesgo de convertirse en una ventaja simbólica para Moscú. Y así, mientras los atletas se preparan para las competencias, el escenario paralímpico también se transforma en un terreno de confrontación geopolítica en un clima que promete estar lleno de significados más allá de las pistas y las medallas.