Las tostadas de aguacate han dominado los menús de desayuno durante años, pero con el tiempo pueden volverse repetitivas y costosas. Los aguacates no se encuentran entre los artículos más baratos del supermercado y no es fácil encontrar una alternativa igualmente cremosa y sabrosa.
La respuesta, inesperada pero convincente, se llama frijol lima. Quienes las probaron sobre tostadas las definieron como “fenomenales” e “increíblemente deliciosas”: una crema aterciopelada, de delicado sabor afrutado, rica en fibra y proteínas y con pocos hidratos de carbono netos.
La receta es para dos personas y se puede preparar en tan solo 15 minutos.
Ingredientes
Para la crema de frijol lima:
Para el brindis:
Preparación
Escurre bien las habas y colócalas en el procesador de alimentos junto con la cebolleta, las espinacas, el aceite de oliva y el jugo de limón. Tritura todo hasta obtener una crema tersa y aterciopelada, raspando los bordes del recipiente cuando sea necesario.
Tuesta el pan a tu gusto y luego unta una capa de mostaza integral en cada rebanada. Agrega la crema de judías en abundancia, nivelando bien la superficie. Complete con rodajas de tomate, aros de cebolla morada y una pizca de cebolleta fresca picada. Sirve inmediatamente y descubre tu nueva tostada favorita.
Como alternativa a las habas, puedes preparar la misma crema con guisantes. Escurre 300 g de guisantes cocidos (frescos o congelados) y licúalos con una cebolleta, unas hojas de menta fresca, un chorrito de aceite de oliva y el zumo de medio limón, hasta obtener una crema suave y de color verde brillante. El sabor es ligeramente más dulce y delicado que el de los frijoles, pero igual de cremoso y perfecto para untar sobre tostadas. Completa la tostada con mostaza integral, rodajas de tomate, cebolla morada y cebolleta fresca: el resultado es un plato ligero, colorido y sabroso.
¿Qué son los frijoles lima?
El frijol lima es una leguminosa originaria de América del Sur, cuyo nombre deriva de la capital del Perú, ciudad desde donde se exportaban a todo el mundo. Tienen una forma ovalada aplanada, un color que va del blanco cremoso al verde pálido y una consistencia particularmente suave y mantecosa que los hace ideales para mezclar en cremas y purés.
Su sabor es delicado, ligeramente afrutado, con un dulzor natural que los acerca sorprendentemente al aguacate. Desde el punto de vista nutricional son un auténtico recurso: ricos en fibra, proteínas vegetales y minerales como hierro, magnesio y potasio, con un bajo contenido en grasas. Se encuentran fácilmente en el mercado tanto secos como enlatados, ya cocidos y listos para usar, lo que los convierte en un ingrediente cómodo y versátil para la cocina diaria.