Ya habíamos hablado de ello hace unas semanas, cuando la eliminación de Italia reabrió el debate habitual sobre el artículo 6.7 del reglamento de la FIFA y sobre la hipótesis de que la no participación de Irán podría devolver a los azzurri al juego. La respuesta ya estaba clara entonces: técnicamente posible en abstracto, prácticamente improbable en la realidad. Mientras tanto, sin embargo, la historia se ha enriquecido con un elemento nuevo (y bastante extraño).
La propuesta de Zampolli
La noticia se refiere a Paolo Zampolli, un diplomático italoamericano que desempeña el papel de enviado especial de Trump para las relaciones globales, que declaró al Financial Times que había propuesto tanto al presidente estadounidense como al número uno de la FIFA, Gianni Infantino, sustituir Irán por Italia. Según fuentes citadas por el propio FT, la medida sería un intento de reparar la relación entre Trump y la primera ministra Giorgia Meloni, que se deterioró tras los ataques del presidente estadounidense al Papa León XIV en relación con la guerra con Irán. Zampolli no tiene ningún papel oficial ni en el Mundial ni en el fútbol italiano y la propuesta, en cualquier caso, no surgió de Trump ni de ningún miembro de su administración.
La respuesta de Italia: no, gracias.
La reacción italiana fue rápida y compacta. Al margen de la ceremonia en el Quirinal por el 70º aniversario del Tribunal Constitucional, el ministro de Deportes, Andrea Abodi, declaró: “En primer lugar, no es posible; en segundo lugar, no es apropiado. No sé qué viene primero. Te clasificas en el campo”. Mismo contexto, mismo día, tono aún más claro: el ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, definió la propuesta como “vergonzosa”. El presidente del CONI, Luciano Buonfiglio, durante la entrega del Premio Ciudad de Roma, dijo sentirse “ofendido” por la idea, reiterando que en el Mundial uno se gana el lugar en el campo.
Lo que dijo la FIFA
La FIFA no ha emitido declaraciones concretas sobre la propuesta de Zampolli, en referencia a lo que ya dijo Infantino tras la eliminación de Italia. En el foro “Invest in America” de CNBC el 15 de abril, el presidente de la FIFA dijo que Irán participaría en la Copa del Mundo “con certeza”, y añadió que el deporte debería mantenerse al margen de la política. Los tres partidos del grupo iraní se disputarán en Estados Unidos: contra Nueva Zelanda en Los Ángeles el 15 de junio, contra Bélgica también en Los Ángeles el 21 de junio, y contra Egipto en Seattle el 26 de junio. La federación iraní había pedido trasladar las carreras a México; la solicitud fue rechazada.
El anterior: el propio Zampolli, en 2022
No es la primera vez que Zampolli intenta este camino. En 2022, cuando era embajador de la Misión Permanente de Dominica ante las Naciones Unidas, escribió a Infantino pidiéndole la exclusión de Irán -entonces por violaciones de los derechos de las mujeres- y la repesca de Italia, eliminada de Macedonia del Norte. La FIFA no dio seguimiento a la propuesta y la directora de la FIFA, Evelina Christillin, descartó públicamente todo el asunto calificándolo de “utopía”, e Irán jugó el torneo con regularidad.
Porque la repesca sigue siendo impracticable
Como ya se explicó en el artículo anterior, el artículo 6.7 del reglamento de la FIFA permite a la federación sustituir a un equipo retirado o excluido, pero deja la decisión al pleno criterio del organismo. En caso de retirada iraní, la lógica confederal -nunca violada en la historia del Mundial- llevaría a un sustituto asiático. El candidato más probable sería Emiratos Árabes Unidos, eliminados por última vez en la clasificación de la AFC tras perder el repechaje contra Irak. Irán, de momento, no se ha retirado e Italia no quiere entrar por la ventana.