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Argentina-Inglaterra, la eterna rivalidad se reaviva en el Mundial: del “robo del siglo” al “mano de Dios” de Maradona

El partido de esta noche no es sólo un partido secundario. A las 21 horas de hoy, miércoles 15 de julio, los focos del planeta se centrarán en la segunda semifinal del Mundial 2026: Argentina e Inglaterra se enfrentarán sobre el césped verde. Está en juego el pase blindado a la final del Mundial, pero también descienden sobre el terreno de juego sesenta años de tensiones políticas, guerras reales y cuestiones deportivas que nunca se han resuelto del todo.

Han pasado 24 años desde que las dos selecciones se enfrentaron en la fase final de un Mundial (el último precedente fue en la fase de grupos de 2002). Hoy la historia se repite con apuestas aún mayores y un duelo generacional en el que se enfrentará el último baile de Lionel Messi contra el acorazado inglés liderado por Harry Kane y Jude Bellingham.

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La expulsión de Rattín y el robo del siglo en 1966

El rencor futbolístico entre estas dos naciones comenzó en la Copa del Mundo de 1966 en Wembley. Durante los cuartos de final, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino Antonio Rattín en el minuto 35 del primer tiempo. En una época en la que aún no se han inventado las tarjetas amarillas y rojas, se genera una babel lingüística total: Antonio Rattín no entiende la decisión, protesta durante más de ocho minutos, pisotea la alfombra roja destinada a la familia real y arruga una bandera de córner británica.

Inglaterra ganó 1-0 gracias a un gol de Geoff Hurst, pero para Argentina ese partido se convirtió oficialmente en “el robo del siglo(El robo del siglo). A partir de ese caos, el árbitro inglés Ken Aston tuvo la intuición de introducir tarjetas de colores para que las sanciones fueran universalmente comprensibles.

El drama de 1982 y la guerra Malvinas-Falklands

En 1982, el conflicto se trasladó dramáticamente fuera de los campos de juego. El dictador argentino, general Leopoldo Galtieri, decide invadir el archipiélago de las Islas Malvinas (que los argentinos reclaman como Islas Malvinas) en un intento de despertar el nacionalismo interno. La respuesta de la primera ministra británica Margaret Thatcher fue inmediata y militar.

El conflicto duró 74 días y costó la vida a 649 soldados argentinos y 258 británicos, impactando profundamente la memoria colectiva de América del Sur. La derrota argentina acelera la caída del régimen militar de Leopoldo Galtieri, pero deja una herida abierta que inmediatamente se extiende al deporte. En Argentina el reclamo territorial se convierte en un dogma constitucional e identitario, aún visible hoy en la denominación del Estadio Malvinas Argentinas en Mendoza.

México 1986: la venganza de Maradona y la Mano de Dios

Cuatro años después de la guerra, el 22 de junio de 1986, las dos selecciones nacionales se enfrentaron en cuartos de final en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, un partido que quedará en los anales. Es el partido que transforma la geopolítica en un mito deportivo gracias a Diego Armando Maradona. En el sexto minuto del segundo tiempo, con un balón pateado por el defensa inglés Steve Hodge, el campeón argentino venció al portero Peter Shilton (veinte centímetros más alto que él) golpeando el balón con la mano.

El árbitro tunecino Ali Bin Nasser a quien Diego Armando Maradona rebautizará como firmado por el “mano de dios“. Apenas cuatro minutos después, el mismo número diez argentino se hizo perdonar a los dioses del fútbol al descartar a cinco oponentes en once segundos y depositar el gol del siglo. El partido terminó 2-1 a pesar del gol tardío de Gary Lineker, proyectando a la Albiceleste hacia el título mundial.

El duelo Beckham-Simeone y el presente de Messi

La saga se sigue escribiendo en las siguientes décadas con nuevos protagonistas. En octavos de final de Francia 1998, una reacción de David Beckham a una falta de Diego Simeone le costó la tarjeta roja directa al inglés; El partido terminará en los penaltis con un error decisivo de David Batty eliminando a Inglaterra. Cuatro años más tarde, en la fase de grupos de Corea-Japón 2002, fue el propio David Beckham quien se vengó al convertir el penalti en el 1-0 que condenó a Argentina a la temprana eliminación. Hoy, el desafío se renueva en la segunda semifinal del Mundial con Messi y sus compañeros llamados a enderezar un balance histórico que deja a los británicos con una ligera ventaja con seis victorias sobre los cuatro argentinos.