¿Recuerdas aquel estudio de hace unos años que decía que cada semana ingerimos el equivalente a una tarjeta de crédito de plástico? Eso parecía una exageración, pero la ciencia continúa respaldándolo; de hecho, es posible que las cosas incluso hayan empeorado desde entonces. Los microplásticos, esos pequeños fragmentos que ahora están omnipresentes en el medio ambiente, terminan en nuestro cuerpo todos los días a través de los alimentos, el aire e incluso el agua que bebemos.
Todo partió de una investigación de 2019 de la Universidad australiana de Newcastle, encargada por WWF Internacional, que estimaba que cada persona ingiere alrededor de 5 gramos de plástico por semana -el peso de una tarjeta de crédito- a través de alimentos y bebidas contaminados.
Seis años después, una extensa revisión dirigida por la Universidad Concordia de Montreal confirmó y amplió esos temores. Analizando más de 140 estudios científicos publicados entre 2016 y 2024, los investigadores concluyeron que quienes beben siempre agua embotellada ingieren cada año hasta 90 mil partículas más de microplásticos que quienes eligen agua del grifo, que contiene en promedio entre 39 mil y 52 mil.
El especialista en enfermedades infecciosas Matteo Bassetti también ha vuelto al tema y aconseja en un vídeo reciente evitar el uso diario de botellas de plástico, prefiriendo el vidrio o el agua del grifo. El experto afirmó que “bBeber siempre agua embotellada es como comerse una tarjeta de crédito a la semana”.
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Las declaraciones de Bassetti
En su discurso en las redes sociales, Bassetti explicó algunos aspectos poco conocidos del agua que se encuentra en las botellas de plástico.
¿Sabes qué agua va en las botellas de plástico, o botellas de plástico? En un 64% es la misma agua del grifo que puedes tener en casa, quizás con un pequeño filtro que permita ser mejor.
Y luego subrayó un aspecto crítico:
Pero ¿cuánta agua cabe dentro de la botella de plástico? En promedio, entre 1 y 5 años, suele permanecer en cuadrados al sol.
Precisamente en estas condiciones el plástico se sobrecalienta y algunas partículas se liberan al agua. ¿El resultado?
Si el uso es periódico, corremos el riesgo de beber una cantidad equivalente a una tarjeta de crédito en una semana, es como si nos comiéramos una tarjeta de crédito de plástico.
Las consecuencias son claras: “Crean inflamación“, advirtió el médico, quien luego brindó consejos prácticos:
Está claro que si estamos por ahí sólo podemos utilizar la botella de plástico, pero no utilizamos botellas de plástico todos los días de nuestra vida ni siquiera en casa. Usamos agua del grifo y, sobre todo, si tenemos la opción, siempre elegimos vidrio, que sin duda es mejor que el plástico y no libera las micropartículas que, recordemos, inflaman todo el organismo.