En las últimas semanas se ha hablado mucho sobre lo que sucedió primero en Sardinia y luego en Calabria, donde varias personas han sido intoxicadas por el botulínico. Lamentablemente, 4 de ellos ya han perdido la vida, mientras que otros aún están hospitalizados. ¿Qué les une? Habían consumido comida callejera, un resultado contaminado por la bacteria peligrosa.
Después de estos trágicos episodios, los controles de los carabini de los núcleos antiinfo y de salud (NAS) se han intensificado en toda Italia, con especial atención a los camiones de calle y los quioscos que venden alimentos en la calle. Obviamente, el objetivo es prevenir las contaminaciones de alimentos y garantizar el cumplimiento de las reglas sanitarias higiénicas, especialmente durante la temporada de verano, cuando los resorts turísticos están llenos y los riesgos también aumentan debido al calor.
Solo en Lazio, entre los municipios de Sabaudia y Terracina, los NA han realizado seis inspecciones en tantos camiones callejeros. El equilibrio fue pesado: se han incautado y destruido más de 96 kilos de alimentos, incluidos 36 kilos de albóndigas vencidas y otros productos de origen animal sin trazabilidad.
Para agravar la situación, el hecho de que algunos trabajadores de manipulación de alimentos no habían seguido la capacitación obligatoria prevista por los estándares HACCP, aumentando el riesgo de contaminaciones para aquellos que luego consumieron esos alimentos.
Las irregularidades no se limitaron a los alimentos: en las cucinas itinerantes de la terracina, los militares detectaron evidentes deficiencias higiénicas estructurales, con superficies sucias, equipos desgastados y ambientes de trabajo lejos de los estándares mínimos necesarios para la administración de alimentos al público. Se organizaron sanciones administrativas para todos los propietarios involucrados para un total de 8,000 euros.
Estos controles de alfombras son parte de la campaña de verano “tranquila 2025”, organizada por el Comando Carabinieri para la protección de la salud de Roma, diseñada para garantizar la seguridad alimentaria durante los eventos de verano. Las inspecciones extraordinarias en los camiones de comida se han mejorado aún más después de las recientes crónicas relacionadas con las noticias relacionadas con el botulino, para evitar nuevos casos de envenenamiento y sensibilizar a los operadores y consumidores sobre la importancia de los procedimientos de higiene.
Los NA recuerdan que aquellos que manipulan alimentos destinados al consumo público deben conocer y respetar las reglas mínimas de higiene para reducir los riesgos de contaminación. Parecía obvio, pero después de este verano negro de comida callejera, está claro que no es en absoluto.