Comer mejor no significa sólo elegir frutas y verduras con más frecuencia. También puede ser importante variar lo que aportamos tanto como sea posible. De esta idea nació el llamado “reto 30 plantas a la semana”, una tendencia alimentaria que invita a consumir al menos 30 alimentos diferentes de origen vegetal durante siete días.
Podría parecer una simple tendencia nacida en las redes sociales, pero detrás de esta cifra se esconden importantes investigaciones científicas sobre la microbiota intestinal.
¿Qué es el desafío de las 30 plantas?
La regla es muy simple: en una semana debes intentar comer 30 tipos diferentes de alimentos vegetales. No significa comer 30 porciones de verduras o incluso consumir grandes cantidades de comida. El objetivo es aumentar la variedad de la dieta.
El recuento puede incluir frutas y verduras, pero también legumbres, cereales integrales, frutos secos, semillas, hierbas aromáticas y especias. En la práctica, un puñado de frutos secos puede sumar una entrada, al igual que una ración de garbanzos, una ensalada con rúcula, un plato de avena o una fruta diferente a la consumida el día anterior.
La idea se ha vuelto particularmente popular porque convierte la variedad de alimentos en una especie de juego: en lugar de contar calorías o eliminar alimentos, simplemente intentas agregar nuevas plantas a tu semana.
De la investigación de la microbiota a las redes sociales
El origen del famoso número 30 se remonta a‘Proyecto intestinal americanouno de los mayores proyectos de investigación sobre el microbioma humano, cuyos resultados se publicaron en 2018 en la revista científica mSistemas.
Los investigadores analizaron las muestras y los hábitos alimentarios de más de 10.000 participantes, observando también la relación entre la variedad de alimentos vegetales consumidos y la composición de la microbiota intestinal. Las personas que informaron comer más de 30 tipos diferentes de plantas por semana tenían una mayor diversidad microbiana que aquellas que consumían 10 o menos.
A partir de ese momento, el concepto de “30 plantas por semana” salió del ámbito de la investigación y se convirtió en un verdadero objetivo alimentario que vale la pena intentar.
La difusión en las redes sociales está bien documentada. En 2025, por ejemplo, ProVeg International contó cómo, tras el estreno del documental de Netflix “Hackea tu salud: los secretos de tu intestino“, el tema de las 30 plantas empezó a aparecer cada vez más en Instagram, hasta el punto de empujar al autor a probar el desafío personalmente.
La tendencia también ha llegado al mundo de la alimentación y la restauración: en 2025, FoodNavigator describió “30 plantas por semana” como una tendencia creciente, respaldada también por las cifras de divulgación alimentaria británica.
Y el fenómeno no parece haber terminado, en 2026 el desafío se sigue proponiendo a través de trackers, recetas e iniciativas dedicadas a propuestas plant-based.
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Por qué la variedad podría ser importante para la microbiota
Nuestros intestinos albergan una enorme comunidad de microorganismos que interactúan continuamente con lo que comemos. De hecho, las diferentes plantas aportan fibras, polifenoles y otras sustancias que pueden ser aprovechadas por los microorganismos intestinales. Por lo tanto, aumentar la variedad de fuentes vegetales significa poner a disposición de la microbiota una gama más amplia de nutrientes y compuestos.
La Iniciativa Microsetta de la Universidad de California en San Diego, que retoma el legado del American Gut Project, explica que en su conjunto de datos, las personas que afirmaron consumir al menos 30 tipos diferentes de plantas por semana tenían una mayor diversidad de microbiota en comparación con quienes consumían menos.
Pero ojo: una mayor diversidad de la microbiota no significa automáticamente una mayor salud y, sobre todo, no significa que exista un umbral más allá del cual nuestro intestino se vuelve repentinamente “sano”.
En definitiva, el número 30 no es un umbral mágico. Éste es precisamente el punto que vale la pena aclarar.
El estudio de 2018 encontró una asociación entre la variedad de plantas consumidas y las características de la microbiota. No está demostrado que comer exactamente 30 plantas a la semana mejore la salud, ni que 30 sea el número mínimo necesario para tener un intestino sano.
Incluso The Guardian, en un análisis en profundidad publicado en julio de 2026, volvió a poner bajo el microscopio el famoso umbral: según los expertos citados en el artículo, el número 30 es bastante arbitrario. De hecho, la investigación no comparó sistemáticamente 10, 20, 30 y 35 plantas para identificar un punto de inflexión preciso.
Luego hay otra limitación importante: se trata de una investigación observacional. Las personas que comen una amplia variedad de verduras también pueden tener otros hábitos asociados con una mejor salud, desde la actividad física hasta el sueño y el consumo general de alimentos menos ultraprocesados. Por ello no podemos decir que fue el simple hecho de superar los 30 lo que determinó las diferencias observadas.
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Entonces, ¿vale la pena intentarlo?
Sí, pero sin convertir el número en una nueva obsesión alimentaria. El mensaje más interesante del reto no es tanto “hay que llegar a los 30”, sino “intenta comer más variedad”.
Si durante la semana comemos siempre las mismas verduras, la misma fruta y los mismos cereales, simplemente podemos intentar cambiar algo. Garbanzos en lugar de judías, avena en lugar del cereal habitual, un puñado de frutos secos, pipas de calabaza, una verdura diferente de temporada, unas cuantas hierbas aromáticas más.
Incluso sin llegar a los 30, aumentar gradualmente la variedad puede ser una forma sencilla de mejorar la calidad general de su dieta.
¿Qué podemos contar en las 30 plantas?
No tienes que pensar en 30 platos enormes de ensalada. La lista puede crecer mucho más fácilmente de lo que parece:
Ni siquiera necesitas revolucionar tu dieta de la noche a la mañana. Un desayuno con avena, semillas y frutos rojos, una ensalada enriquecida con legumbres y semillas para el almuerzo y una cena con diferentes verduras ya pueden aumentar significativamente el número de plantas consumidas a lo largo de la semana.
Fuentes: American Gut Project / Iniciativa Microsetta – Universidad de California en San Diego