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Cómo preparar 4 recetas a partir de una sola calabaza sin tirar nada (ni siquiera la piel)

La calabaza es uno de esos ingredientes que todo el mundo dice amar pero que muchos compran sin saber muy bien cómo explotar cada parte: la coges, la abres, utilizas la pulpa para alguna preparación que siempre es la misma, y ​​el resto, es decir, piel y semillas, acaba irremediablemente en el cubo de la basura.

Es un desperdicio absurdo, sobre todo porque algunas variedades tienen una piel perfectamente comestible y llena de nutrientes, mientras que las semillas, si se tuestan correctamente, se convierten en un snack saludable, crujiente y perfecto para acompañar platos que de otro modo resultarían un poco monótonos. El objetivo aquí es sencillo: transformar una única calabaza en un menú completo compuesto por cuatro recetas reales, al alcance de todos, sin la magia de los chefs estrella pero con criterio, gusto y respeto por lo que llevamos a la mesa.

Antes de hablar de recetas hay que tenerlo claro: .

Si piensas utilizar todo, debes elegir Delica, Hokkaido (también conocido como Red Kuri), Butternut o Mantovana, porque tienen una piel fina y comestible que, si se cocina correctamente, resulta agradable al paladar.

A la hora de comprar calabazas, no te fíes sólo del aspecto general, sino que compruebas tres cosas imprescindibles: la piel dura y opaca, signo de una correcta maduración; peso elevado respecto al tamaño, porque significa que es bonito y lleno por dentro y no esponjoso; pecíolo bien adherido, nunca blando o faltante, porque un fruto sin pecíolo comienza a secarse y deteriorarse mucho antes. Si lo consigues en el mercado, pide el que no quepa demasiado en la ventana, preferiblemente uno recién descargado por los agricultores que trabajan con él todos los días.

Una vez en casa lávala con cuidado, incluso con un cepillo para eliminar todos los restos de tierra, en este punto por fin podrás cortarla. Divídela en dos, quítale las semillas con una cuchara y resérvalas, porque las usarás más adelante, mientras que la pulpa irá a parar a dos de las principales recetas de la carta: la velouté y el risotto. La piel, por su parte, dará vida a unos chips crujientes perfectos como acompañamiento o aperitivo.

La sopa cremosa de calabaza

Ingredientes (4 personas):

La sopa aterciopelada es la receta que todo el mundo hace con calabaza, pero muchas veces la estropean añadiendo nata sin criterio, transformando un plato natural, limpio y ligero en una sopa que sabe a poco.

Aquí se hace de otra manera: la calabaza es tan rica en almidón que no necesita ayuda externa para quedar cremosa. Basta condimentarlo en una sartén con una cebolla finamente picada y aceite de oliva virgen extra, sin quemar nada, luego añadir poco a poco caldo caliente y cocinar hasta que la pulpa pierda resistencia y se deje triturar sin resistencia. En ese momento se licúa todo con una batidora hasta crear una crema aterciopelada, suave y densa en el punto justo, que se puede servir inmediatamente. Una pizca de pimienta negra es suficiente para darle carácter, mientras que si quieres un aroma más elegante puedes utilizar un chorrito de aceite crudo de calidad.

risotto de calabaza

Risotto de calabaza delicado

Ingredientes (4 personas):

El risotto no es complicado, pero requiere atención, se empieza con la cebolla finamente picada, se deja sofreír en un poco de aceite sin colorearla, luego se vierte el arroz y se tuesta hasta que quede brillante, señal de que cada grano está recubierto de aceite y listo para no quedar blando durante la cocción. Después de licuar con vino blanco, se agrega la calabaza cortada en trozos pequeños, que casi debe derretirse mientras el risotto toma forma, transformándose en una crema natural que envuelve los granos. El caldo se va añadiendo en cazos a medida que se seca, y se va mezclando continuamente, sin soltar. Cuando el arroz está cocido en su punto adecuado, es decir cremoso pero con una ligera resistencia al mordisco, se bate con mantequilla fría y parmesano, nada de nata, porque sería como echarle azúcar a un café ya dulce. Se tapa, se deja reposar dos minutos y se sirve sin esperar demasiado.

Chips de cáscara de calabaza

Ingredientes:

La piel suele ser tratada como la peor parte de la calabaza, pero puede convertirse en una sorpresa: una vez cortada en tiras bastante regulares, bien seca y condimentada con aceite, sal y la especia que prefieras, basta con extenderla en una bandeja de horno sin superponerla y meterla en el horno precalentado a 200°C durante unos diez minutos, hasta que quede crujiente e irresistible. Si lo dejas demasiado tiempo, se quema y se vuelve amargo. Estas patatas fritas funcionan de maravilla como refrigerio independiente, pero también son excelentes como aderezo para darle carácter a las sopas demasiado uniformes.

Semillas tostadas

Semillas de calabaza tostadas

Ingredientes:

Las semillas deben limpiarse de filamentos sin pereza, enjuagarse y secarse bien. Una vez listas, se aliñan con un chorrito de aceite y un poco de sal, se extienden sobre papel de horno y se tuestan en el horno a 180°C durante menos de diez minutos: el aroma te indicará cuándo es el momento de apagarlo. El resultado es un snack crujiente, nutritivo y muchísimo mejor que los industriales.

Cocinar bien significa no desperdiciar

Con tan solo una calabaza conseguiste construir un menú completo y saciante: una sopa aterciopelada cálida y reconfortante, perfecta incluso en los peores días, un risotto cremoso que nunca pierde el ritmo, chips de cáscara que anulan toda idea sobre el supuesto “desperdicio” y finalmente esas semillas tostadas que se convierten en el snack crujiente que no creías que querías. Con un solo ingrediente has llenado la mesa, reducido el desperdicio al mínimo y dado valor a cada parte del producto, ahorrando dinero y haciendo una elección inteligente y sostenible. Hoy ya sabes que tirar media calabaza es simplemente un signo de pereza o falta de imaginación en la cocina, y ahora que has visto lo generosa que puede ser, aprovechar hasta el último pedacito ya no es un consejo: es la única forma sensata de tratarla.

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