Con Halloween a la vuelta de la esquina, miles de personas están dispuestas a completar su disfraz con lentillas de colores o particulares, capaces de transformar radicalmente su mirada: de los ojos blancos y amarillos de un muerto viviente a las pupilas de un vampiro. Pero detrás del indiscutible efecto escénico se esconde un riesgo real para la salud ocular.
Según Sofía Rendo González, investigadora especializada en óptica y optometría de la Universidad de Santiago de Compostela, y sus colegas Justo Arines y Nery García Porta, que escribieron un artículo en The Conversation, las lentes de contacto cosméticas pueden provocar irritaciones, infecciones, úlceras corneales y, en los casos más graves, incluso provocar ceguera.
Materiales y seguridad: un aspecto a menudo subestimado
Las lentes Disguise se consiguen fácilmente en tiendas y en línea, pero su calidad suele ser incierta. Los estudios han destacado la presencia de pigmentos y sustancias no autorizadas, como el cloro y el hierro, que pueden provocar quemaduras, alergias y aumentar la posibilidad de infecciones oculares.
García Porta señala que los pigmentos pueden promover la adhesión microbiana, aumentando el riesgo de queratitis, una dolorosa infección corneal que, si no se trata, puede progresar a úlceras y pérdida de visión.
Comprar lentes en comercios autorizados y seguir las instrucciones de ópticos y optometristas es fundamental, de hecho hablamos de productos sanitarios regulados que deben cumplir rigurosos estándares de seguridad, como los establecidos por la AEMPS en España.
Los peligros más comunes
Muchos usuarios de lentillas cosméticas desconocen los riesgos y suelen cometer graves errores a la hora de utilizarlas, como limpiarlas o guardarlas en agua en lugar de soluciones especiales. El agua puede contener microorganismos peligrosos, como la Acanthamoeba, responsable de infecciones graves. El estuche de las lentes también debe desinfectarse adecuadamente y las soluciones no deben usarse durante períodos prolongados.
Los expertos advierten que las complicaciones pueden variar desde una simple irritación hasta la pérdida permanente de la visión y lo mejor es consultar a un oftalmólogo de inmediato en caso de cualquier síntoma anormal.
Los riesgos asociados a las lentillas cosméticas de colores no sólo se refieren a la época de Halloween. Una investigación publicada en 2012 en la revista Cornea analizó 13 casos de pacientes jóvenes que desarrollaron queratitis infecciosa grave después de usar lentes cosméticos de colores. Los datos que se desprenden del estudio son preocupantes. Los pacientes tenían una edad media de 19 años, todos eran emétropes (es decir, sin defectos visuales) y utilizaban las lentes exclusivamente por motivos estéticos.
En muchos casos, los lentes se compraron sin receta o en tiendas no autorizadas; algunos pacientes incluso las habían compartido con amigos o familiares, y en un caso se recuperó una lente de la basura. En la práctica, ninguno de ellos siguió correctamente las técnicas recomendadas de higiene y almacenamiento de lentes de contacto.
Los microorganismos responsables de las infecciones más comunes fueron Pseudomonas aeruginosa (54%), Estafilococo aureus (25%) mi Estafilococo epidermidis (17%), con un caso de queratitis viral. En el 62% de los pacientes, las úlceras corneales eran grandes y la agudeza visual posterior al tratamiento se redujo a 6/24 o menos.
Afortunadamente, todos los pacientes respondieron bien al tratamiento antimicrobiano tópico y ninguno requirió cirugía. Sin embargo, el estudio destaca cómo la disponibilidad incontrolada y el uso incorrecto de estas lentes pueden poner en riesgo la vista de los jóvenes en cualquier época del año.
Reglas de oro para un Halloween seguro
Para disfrutar de las lentes de contacto de forma segura, los expertos en Santiago de Compostela sugieren seguir algunas reglas prácticas:
Fuentes: Córnea / La Conversación