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¿El secreto de las parejas felices? Este es el ingrediente que a menudo se pasa por alto y que mantiene unidas las relaciones.

Hay un momento, en todas las relaciones, en el que te das cuenta de que algo ha salido mal. No hubo ningún argumento en particular. Sin eventos traumáticos. Sólo un sentimiento: ya no te ríes como antes. No nos burlamos de nosotros mismos. Ya no existe esa ligereza que antes era natural. Sin embargo, seguimos amándonos, cuidándonos, compartiendo todo lo demás: trabajo, hijos, gastos, calendarios, noches de insomnio.

Pero falta eso que muchas veces ni siquiera sabemos nombrar, pero que es fundamental: la diversión. Y sí, parece una palabra extraña para poner en una relación larga, sobre todo si eres un adulto, cansado y con mil cosas que hacer. Pero divertirse es la primera señal de que todavía nos sentimos libres y seguros unos con otros.

Cuando él fallece, a menudo comenzamos a vivir juntos como dos compañeros de cuarto eficientes pero desconectados. Avanzamos. Pero ya no eliges realmente al otro. No es una cuestión de culpa. Sucede porque nadie nos dice nunca: la diversión no es un lujo. Es un indicador importante. Y cuando desaparezca, ahí es donde debemos buscar.

Empezamos a hablar sólo de cosas que hacer. Dejamos de burlarnos unos de otros, de reírnos de nada, de inventar algo por el simple hecho de hacerlo juntos. Y aunque el amor no ha desaparecido, la conexión sí. La diversión se convierte en algo que hay que posponer. “Cuando tengamos más tiempo”, “cuando estemos menos cansados”. Sólo que ese momento nunca llega. Y mientras tanto pasamos de socios a compañeros de cuarto, de cómplices a gestores de la misma agenda.

Sin ligereza, permanecemos juntos pero dejamos de elegirnos.

La diversión no es un extra

Parece extraño decirlo, pero la diversión tiene una función importante: nos dice si todavía nos sentimos seguros con la otra persona. De niños lo aprendemos temprano: si hay tensión o miedo, no jugamos. Lo mismo ocurre en las relaciones. Si te sientes juzgado, presionado o simplemente ignorado, las ganas de bromear desaparecen.

Juego, risa, espontaneidad: todas estas son formas de confianza. Si faltan, no es sólo cuestión de cansancio. Es una llamada de atención. Y no basta con salir a cenar u organizar un fin de semana romántico para redescubrir la sensación. De hecho, si la base ya no está allí, esos momentos corren el riesgo de convertirse en otras cosas que hacer.

Lo que realmente se necesita es restaurar un espacio donde la ligereza pueda volver a existir, incluso en una forma simple: mirarse, escucharse, estar presentes sin expectativas. Uno quiere ir a un concierto. El otro quiere quedarse en el sofá. A uno le encantan los viajes con mochila. El otro sueña con un día en pijama. La verdad es que no todos disfrutan de las mismas cosas.

Sin embargo, en las parejas a menudo se da por sentado que el otro “entiende”. Propones cosas sin entusiasmo, obtienes respuestas tibias. Y terminamos dejando de proponerle matrimonio. La frustración crece, aunque nadie lo diga. Pero la cuestión no es llegar a un compromiso a toda costa. Es detenerse a comprender qué es lo que os hace sentir bien a ambos. No necesitas ideas originales ni grandes planes.

A veces basta con un poco: una cena improvisada con lo que hay en la nevera, una partida de cartas, una mala película para comentar juntos. La única condición es que sea algo que realmente te haga sentir bien. Sin presiones, sin expectativas, sin roles.

Lo que dice la investigación

Si esto le parece una discusión “ligera”, sepa que también existe evidencia científica. Un estudio publicado en Relaciones personales demostró que las parejas que ríen juntas durante momentos compartidos reportan mayores niveles de satisfacción.

Pero no sólo eso. El Revista de Personalidad y Psicología Social Destacó que la novedad y el juego activan las mismas áreas del cerebro involucradas en el enamoramiento. En otras palabras, hacer algo nuevo o divertido juntos no sólo es divertido: fortalece el vínculo.

Y hay un dato importante a tener en cuenta: la seguridad emocional -es decir, la sensación de poder mostrarse sin filtros- es uno de los principales factores que predice la duración y la calidad de las relaciones. Incluso antes que la comunicación o los valores compartidos.

No necesitas un gran gesto

La verdad es que, pero no dejes de estar ahí con la energía adecuada. No es necesario organizar eventos memorables. Necesitamos permanecer presentes de una manera auténtica, curiosa y abierta.

Si siente que se ha perdido ligereza en el camino de su relación, intente comenzar aquí:

Éstas no son preguntas de terapeuta. Son herramientas prácticas para comprender dónde se encuentra.
Porque el amor no siempre termina con un golpe. A veces pasa en silencio, cuando ya no reímos juntos.

Y volver a encontrar esa sonrisa, aunque sea pequeña, suele ser el primer paso para que todo lo demás vuelva a funcionar.