A partir de 2026, las farmacias italianas se transformarán en puntos de prevención sanitaria repartidos por todo el territorio, con la posibilidad de realizar pruebas de laboratorio que hasta el año pasado estaban reservadas a hospitales y centros especializados. La innovación surge de la reforma de los nuevos servicios farmacéuticos, que pretende hacer más accesibles para todos los ciudadanos los diagnósticos básicos y algunos cribados avanzados.
¿Qué pruebas se pueden hacer?
Hasta 2025, en las farmacias se podían realizar principalmente pruebas de autodiagnóstico, como las de azúcar en sangre o colesterol. Sin embargo, con el nuevo decreto de aplicación, las más de 19.000 farmacias italianas podrán ofrecer una gama más amplia de pruebas clínicas, incluidas pruebas de función renal y hepática, análisis hormonales en sangre, marcadores cardíacos y exámenes oncológicos rápidos para tumores como el cáncer de próstata o colorrectal. Todos los informes serán oficiales y estarán disponibles para su consulta en la historia clínica electrónica, garantizando la continuidad con el proceso médico tradicional.
Según Federfarma, en Italia se realizan cada año unos 500 millones de análisis de laboratorio. La reforma pretende trasladar al menos el 15% de estas pruebas a las farmacias, reduciendo colas y tiempos de espera. La medida representa un punto de inflexión especialmente para quienes viven con patologías crónicas, como la diabetes, que podrán beneficiarse de controles más frecuentes y resultados inmediatos sin moverse de sus barrios.
Los proyectos piloto comenzarán pronto
Las regiones tendrán la tarea de definir qué pruebas se podrán realizar en la farmacia y cómo se gestionará el reembolso de los costes. Las farmacias deberán dotarse de espacios reservados y de equipos que cumplan con las normas de seguridad y calidad, evitando el riesgo de diagnósticos improvisados o poco fiables. Los primeros proyectos piloto comenzarán en los próximos meses en Lombardía, Emilia-Romaña y Lacio, para probar la organización y gestión de los nuevos servicios.
Con esta reforma, las farmacias ya no serán sólo puntos de venta de medicamentos, sino verdaderos centros sanitarios locales, capaces de simplificar el acceso a la prevención y garantizar un seguimiento constante de la salud. La amplia difusión en todo el territorio podría cambiar la forma en que los italianos gestionan las pruebas rutinarias, mejorando la puntualidad de los diagnósticos y la calidad de vida de los pacientes.