La goma xantana es un polisacárido utilizado por la industria alimentaria principalmente como espesante y estabilizante. Tiene la capacidad de modificar la consistencia de los alimentos incluso en cantidades relativamente pequeñas y mantiene sus características en un amplio rango de temperaturas y valores de pH.
Por tanto, E415, así es el acrónimo que aparece en la etiqueta, puede aparecer en numerosos productos cotidianos, como salsas y condimentos, helados, productos sin gluten, bebidas y alternativas vegetales a la leche. También se utiliza en preparados destinados a personas con dificultades para tragar, precisamente porque permite que los líquidos y los alimentos se vuelvan más densos.
¿Pero hay algún riesgo? Un grupo de investigadores de la Universidad Federal de Sao Paulo en Brasil publicó recientemente los resultados de su estudio en la revista científica MÁS uno.
El objetivo era comprender qué ocurre en el intestino tras una ingesta continua de goma xantana, teniendo en cuenta tanto la posible respuesta inflamatoria como los cambios en la microbiota del colon.
Los experimentos se realizaron en 32 ratas macho adultas, divididas en cuatro grupos. Un grupo recibió una dieta de control normal, mientras que a los otros tres se les añadió goma xantana en diferentes cantidades.
El experimento duró diez semanas, al final de las cuales los investigadores analizaron el colon de los animales, algunos marcadores relacionados con la inflamación y la barrera intestinal y la composición de la microbiota presente en las heces.
Los resultados del estudio.
Uno de los resultados más interesantes se refiere al análisis microscópico del colon. En ratas que recibieron goma xantana, los investigadores observaron una mayor presencia de células inflamatorias en la pared intestinal, especialmente linfocitos. El efecto fue más evidente en los grupos que recibieron las dosis intermedias y superiores.
Utilizando una escala para calificar la intensidad de la inflamación, los animales en los grupos de dosis intermedia y más alta obtuvieron puntuaciones significativamente más altas que el grupo de control.
Por tanto, los autores describen el fenómeno como un proceso inflamatorio moderado en el colon distal. Sin embargo, es importante no convertir este resultado en una conclusión más amplia de lo que permite el experimento: actualmente los investigadores han observado este efecto en ratas, no en personas.
A continuación, los investigadores examinaron algunas proteínas implicadas en el funcionamiento de la barrera intestinal. Entre ellas se encuentra Claudin-2, una proteína de las uniones entre las células del epitelio intestinal. En el modelo experimental utilizado su presencia fue mayor en ratas expuestas a goma xantana.
También se observó un aumento en la presencia de TNF-α, molécula implicada en los procesos inflamatorios, en los grupos que habían tomado el aditivo. ZO-1, otra proteína implicada en las uniones de las células epiteliales, también mostró cambios en uno de los grupos tratados.
Estos resultados, considerados junto con las imágenes histológicas del colon, llevaron a los autores a creer que la ingesta prolongada de goma xantana podría haber promovido una respuesta inflamatoria y modificado algunos aspectos de la barrera intestinal.
¿Pero podemos aplicar estos hallazgos a los humanos? La investigación ofrece una señal interesante, pero aún no permite sacar conclusiones sobre la salud humana. Como hemos visto, en el modelo animal utilizado, la ingesta continuada de goma xantana se asoció con cambios en el colon, señales de inflamación y cambios en la composición de la microbiota.
Los resultados también se enmarcan en una línea de investigaciones previas citadas por los mismos autores, que ya habían destacado posibles efectos proinflamatorios de la goma xantana y alteraciones de algunos parámetros intestinales. Por lo tanto, este nuevo estudio añade más observaciones, pero aún no es suficiente para establecer que el mismo fenómeno ocurre en humanos.
Para comprenderlo, serán necesarios más estudios, especialmente en humanos, para verificar si estos cambios también se repiten en las personas, a qué niveles de exposición y si tienen consecuencias reales para la salud intestinal.