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Este es el lugar que más gérmenes acumula de todos después de haber cocinado (no es la tabla de cortar y nunca lo esperarías)

A la hora de cocinar, es fundamental prestar atención a la contaminación cruzada.

Según un estudio encargado por Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, los especieros podrían ser muy peligrosos.

el estudio

El estudio examinó la contaminación cruzada pidiendo a los participantes que prepararan una hamburguesa de pavo y una ensalada.

A los participantes no se les dijo que los investigadores examinarían su comportamiento en materia de seguridad alimentaria hasta después de haber preparado la comida.

Los investigadores probaron superficies como cuchillos, tablas de cortar, mangos de grifos y esponjas, pero cuando probaron los recipientes de especias, el 48% estaban contaminados.

El coautor Donald Schaffner, profesor del Departamento de Ciencias de los Alimentos de Universidad Rutgersdijo que la mayoría de las investigaciones sobre contaminación cruzada se han centrado en las tablas de cortar y los grifos, pasando por alto otras cosas que se tocan mientras se cocina, como los tarros de especias y los utensilios.

Los investigadores revelaron, por tanto, que las zonas menos higiénicas de la cocina son:

En consecuencia, es fundamental subrayar que se debe prestar la máxima atención al peligro de contaminación cruzada, siguiendo todas las normas de higiene en la cocina, ya que el consumo de alimentos contaminados puede provocar graves problemas de salud.

Cómo protegerse de la contaminación cruzada

Ante estos resultados, la adopción de buenos hábitos de higiene en la cocina ya no se puede postergar. Los expertos recomiendan lavarse bien las manos con agua y jabón antes, durante y después de preparar los alimentos, especialmente después de tocar carne cruda. Es igualmente importante limpiar y desinfectar periódicamente los recipientes de especias, las tablas de cortar y todas las superficies de trabajo, preferiblemente después de cada uso.

Una medida sencilla pero eficaz es utilizar utensilios separados para los alimentos crudos y cocidos, reduciendo así el riesgo de transferir bacterias potencialmente peligrosas de un alimento a otro. Por último, conviene sustituir periódicamente las esponjas y los paños de cocina, auténticos reservorios de gérmenes a menudo subestimados: pequeños gestos cotidianos que pueden marcar una gran diferencia para la salud de toda la familia.

Fuente: PubMed

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