La Organización Mundial de la Salud vuelve a presionar una cuestión que conocemos bien, pero que muchos gobiernos siguen ignorando: la necesidad de actuar para desalentar el consumo de alcohol, bebidas azucaradas y tabaco. ¿Como? Una herramienta eficaz, capaz de prevenir millones de enfermedades evitables y fortalecer los sistemas de salud pública, podría ser aumentar significativamente los impuestos a estos productos.
El Director General de la OMS reiteró este mensaje el 2 de febrero, durante la apertura de la 158.ª sesión del Consejo Ejecutivo, subrayando una vez más la necesidad de aumentar los precios reales del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas en al menos un 50% mediante impuestos sanitarios específicos de aquí a 2035.
Un mensaje que no surge de la nada, pero que forma parte de una estrategia lanzada hace algún tiempo y hoy considerada cada vez más urgente.
Precios demasiado bajos, consumo demasiado alto
Según la OMS, el alcohol, las bebidas azucaradas y el tabaco siguen siendo demasiado baratos en muchos países, en parte debido a políticas fiscales débiles o inexistentes. En algunos casos, los precios incluso han disminuido con el tiempo, lo que hace que estos productos sean cada vez más accesibles, especialmente para los jóvenes.
El resultado es, según los expertos, un aumento de los casos de diabetes tipo 2, el crecimiento de la obesidad y el sobrepeso, más enfermedades cardiovasculares y más tumores. Enfermedades no transmisibles que hoy representan más del 75% de las muertes en el mundo y que ejercen presión sobre unos sistemas sanitarios que ya se encuentran en dificultades.
¿Funcionan los impuestos sanitarios?
En este punto, la OMS parece confiada: aumentar los impuestos reduce el consumo. No es una hipótesis ideológica, sino una conclusión basada en décadas de evidencia científica.
Los precios más altos reducen la compra de productos nocivos, disuaden a los jóvenes de empezar a consumirlos y también generan más ingresos públicos que pueden reinvertirse en atención sanitaria, prevención y servicios sociales (aunque esto no siempre ocurre automáticamente).
Precisamente por eso, la OMS insiste en la necesidad de impuestos bien diseñados que tengan en cuenta la inflación y no se erosionen con el tiempo.
El objetivo del +50% para 2035 se formalizó en julio de 2025 con el lanzamiento de la iniciativa “3 para 35”, pero en 2026 la OMS vuelve a relanzarlo con fuerza, vinculándolo a un contexto aún más crítico.
Los recortes de la ayuda internacional, la creciente deuda pública y los sistemas sanitarios bajo tensión hacen de los impuestos sanitarios una herramienta clave para la autosuficiencia de los países, como subrayó el Director General.
Según estimaciones de la OMS, un solo aumento del 50% en los precios del tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas podría prevenir hasta 50 millones de muertes prematuras en los próximos 50 años y ayudar a recaudar hasta 1 billón de dólares para la salud pública y el desarrollo.
La OMS también cita ejemplos concretos: en 2025, países como Malasia, Mauricio, Eslovaquia, Sri Lanka y Vietnam habrán introducido o aumentado los impuestos sobre estos productos; A principios de 2026, India introdujo un nuevo impuesto especial sobre el tabaco y Arabia Saudita un impuesto escalonado sobre las bebidas azucaradas.
Pero todavía hay demasiados gobiernos que mantienen regímenes fiscales indulgentes, o incluso otorgan incentivos a las industrias más perjudiciales para la salud, frustrando los objetivos de prevención.
El mensaje de la Organización Mundial de la Salud es claro: intervenir sobre los precios es una opción política, no sólo una medida técnica. Las enfermedades relacionadas con el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas no son inevitables. Reducirlos rápidamente es posible y, según la OMS, los impuestos sanitarios siguen siendo la forma más eficaz e inmediata de hacerlo.