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La poderosa protesta de los futbolistas de la selección iraní: contra el régimen se niegan a cantar el himno en la Copa Asiática

Un silencio que vale más que mil palabras: la selección femenina iraní tomó su decisión antes del partido inaugural de la Copa Asiática en Australia contra Corea del Sur, que luego perdió por 3-0. Los jugadores, encabezados por el entrenador Marziyeh Jafari, permanecieron en silencio, mirando fijamente al frente. Este gesto envía un mensaje potente: el equipo quería desvincularse de la dinámica del régimen participando en la competición deportiva y evitando comentarios directos sobre la guerra en Oriente Medio y la reciente muerte del ayatolá Ali Jamenei. Un valiente acto de protesta, una declaración política y personal que no debe darse por sentada en un clima dictatorial como el iraní, donde todo está bajo observación y que por ello atrajo inmediatamente la atención de los medios de comunicación internacionales.

Apoyo y respeto en el campo.

Los atletas australianos expresaron su solidaridad con sus oponentes: la centrocampista Amy Sayer dijo:

Nuestros corazones están con ellos y sus familias. Es una situación difícil y es muy valiente por su parte poder estar aquí y actuar. Lo mejor que podemos hacer para contribuir es simplemente ofrecerles el mejor partido de fútbol posible y mostrarles respeto en el campo.

La decisión de no cantar el himno recuerda lo que ya ocurrió con la selección masculina en el Mundial de 2022, cuando los jugadores se vieron obligados a cantarlo a regañadientes. Esta vez, sin embargo, los jugadores mantuvieron su posición sin ceder a la presión externa, mostrando una valentía civil poco común en el deporte internacional.

El ex portero iraní desapareció tras publicaciones contra el régimen

El silencio del equipo femenino, como bien sabemos, se enmarca en un clima de fuerte tensión política en Irán. Basta pensar en el hecho de que en los últimos días el ex portero Rashid Mazaheri desapareció tras publicar publicaciones contra el régimen y contra la figura de Jamenei. Un episodio escalofriante que muestra claramente cómo expresar el desacuerdo en el país puede tener consecuencias extremas y dramáticas y hace que la protesta de los futbolistas sea aún más significativa.

El gesto de Jafari y sus jugadores demuestra que el deporte puede convertirse en una poderosa herramienta de resistencia pacífica y visibilidad internacional, llevando la voz de quienes viven bajo regímenes represivos directamente a los campos de juego. La Copa Asiática se ha transformado así en un escenario de compromiso civil y de competición deportiva: felicitamos de nuestra parte a los jugadores iraníes y su valentía.