Planchas, alisadores químicos y tratamientos para un cabello liso y siempre perfecto: mucha gente los utiliza de forma habitual, incluso varias veces al mes. Pero estas herramientas de belleza pueden tener un lado oscuro. El supuesto peligro ha sido puesto de relieve por un estudio reciente, realizado en un gran grupo de mujeres, que sugiere un mayor riesgo de padecer algunos tumores, incluidos el páncreas y la tiroides, para quienes utilizan regularmente estos productos.
Pero, ¿de qué hay que alarmarse? Intentemos comprenderlo mejor.
el estudio
La investigación siguió a más de 46.000 mujeres de entre 35 y 74 años, todas sin ningún tipo de cáncer al inicio del seguimiento, pero con una hermana a la que le habían diagnosticado cáncer de mama. Los participantes proporcionaron información detallada sobre su estilo de vida, antecedentes familiares y uso de planchas o tratamientos químicos de alisado en los últimos 12 meses.
El uso de planchas y productos alisadores era mucho más frecuente en algunas comunidades: alrededor de dos tercios de las mujeres negras y una cuarta parte de las hispanas/latinas los usaban regularmente, mientras que entre las mujeres blancas no hispanas el uso era muy limitado, solo entre el 1 y el 2%. Esta distribución permitió analizar cómo el uso de tratamientos de alisado podría influir en el riesgo de tumores en diferentes grupos demográficos, destacando posibles diferencias ligadas a factores culturales y hábitos estéticos.
Durante aproximadamente 13 años de observación, los investigadores registraron casos de tumores incidentes, confirmados cuando fue posible mediante informes médicos.
¿Los resultados? Aquellos que usaban planchas o tratamientos de alisado regularmente tenían un riesgo significativamente mayor de cáncer de páncreas y cáncer de tiroides que aquellos que no los usaban. El linfoma no Hodgkin también fue más frecuente entre los consumidores habituales, mientras que en el caso del cáncer de riñón los datos fueron menos claros, lo que indica un posible aumento, pero con pruebas aún imprecisas.
En los casos de uso habitual, definido como más de cuatro tratamientos al año, el riesgo de cáncer de páncreas se duplicó con creces. Estos resultados confirman y amplían señales anteriores que habían relacionado los tratamientos de alisado con un mayor riesgo de algunos tumores, lo que sugiere que los efectos también podrían afectar a otros órganos además de los ya conocidos.
Porque las placas podrían favorecer la aparición de tumores
El principal riesgo no proviene de la plancha en sí, sino de los químicos utilizados para alisar el cabello. Los tratamientos químicos, como los alisadores de queratina, a menudo contienen sustancias potencialmente dañinas, incluido el formaldehído, que puede liberarse en forma de gas cuando el cabello tratado se calienta con alisadores o cepillos.
Cabe señalar que, en Europa, el formaldehído libre está prohibido en los cosméticos; sin embargo, algunos productos contienen compuestos que pueden liberarlo al contacto con el calor.
Además de formaldehído, los alisadores pueden contener parabenos, ftalatos, bisfenol A y metales pesados (sustancias que interfieren con el sistema endocrino) que pueden penetrar a través del cuero cabelludo o inhalarse durante su uso, acumulándose con el tiempo y creando un ambiente propicio para el daño celular y las alteraciones genéticas.
La exposición repetida a estos vapores, especialmente en ambientes cerrados y mal ventilados, puede irritar los ojos y las vías respiratorias y, según la evidencia científica, provocar daños en las células a través de alteraciones del ADN, estrés oxidativo e inflamación, procesos todos ellos que pueden contribuir al desarrollo de tumores.
En esencia, es la interacción entre los productos químicos y el calor la que genera vapores potencialmente cancerígenos: utilizar sólo la plancha o el cepillo sin aplicar productos químicos no supone el mismo riesgo.
Los límites de la investigación.
Es fundamental subrayar que el estudio tiene limitaciones. El uso de los tratamientos fue informado por los propios pacientes, por lo que estaba sujeto a errores de recuerdo o informes insuficientes. No todos los tumores fueron confirmados mediante informes médicos y es posible que no se hayan tenido en cuenta todos los factores de confusión, como otras exposiciones químicas o hábitos de estilo de vida. Además, la relación entre frecuencia de uso y riesgo no siempre es lineal y algunas pruebas siguen siendo “imprecisas”. En otras palabras, no podemos decir con certeza que los alisadores combinados con alisadores causen tumores, pero las señales que han surgido merecen la debida atención.
Mientras esperamos más claridad sobre el tema, los expertos recomiendan reducir la frecuencia de los tratamientos químicos, elegir productos que no contengan liberaciones de formaldehído y asegurar siempre una buena ventilación durante su uso. Evitar la exposición repetida a vapores químicos, especialmente en interiores, es una precaución sencilla pero eficaz que todos podemos poner en práctica.