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¡Olvídate de la Coca-Cola Zero! Incluso las bebidas sin azúcar o azucaradas son malas para el hígado.

Beber regularmente refrescos azucarados o endulzados artificialmente podría dañar gravemente su hígado, incluso si es solo una lata al día. Una nueva investigación, presentada en la UEG Week 2025 en Berlín, da la alarma: ninguno de los dos es inofensivo.

El estudio analizó datos de más de 123.000 personas del Biobanco del Reino Unido, todas las cuales no tenían ninguna enfermedad hepática al inicio de la investigación. Los participantes completaron cuestionarios sobre alimentos, indicando con qué frecuencia consumían bebidas azucaradas (como cola, refresco de naranja, té helado) o bebidas endulzadas artificialmente (las clásicas “sin azúcar”).

Después de un seguimiento de más de 10 años, los resultados fueron claros:

MASLD (enfermedad hepática esteatótica asociada con disfunción metabólica), anteriormente conocida como hígado graso no alcohólico (NAFLD), es una afección en la que la grasa se acumula en el hígado. Con el tiempo puede progresar a inflamación, daño hepático y, en el peor de los casos, provocar la muerte. Es la enfermedad hepática crónica más común en el mundo y los casos siguen aumentando.

Las bebidas “sin azúcar” ya no son seguras

Un hecho sorprendente se refiere a las bebidas “sin azúcar”. No sólo aumentan el riesgo de MASLD, sino que el estudio también encontró un vínculo con la mortalidad relacionada con el hígado. Reducir los azúcares no fue suficiente: incluso los edulcorantes artificiales pueden comprometer la salud del hígado.

Según Lihe Liu, autora principal del estudio:

La gente piensa que las versiones dietéticas son más seguras, pero nuestra investigación muestra que no es así. Incluso una lata al día ya es demasiado.

¿Posibles razones? Las bebidas azucaradas provocan picos de azúcar en sangre, aumento de peso y acumulación de ácido úrico. Las versiones dietéticas, sin embargo, podrían modificar la microbiota intestinal, estimular el antojo de dulces e interferir con la regulación de la insulina. En cualquier caso, el hígado paga la cuenta.

Agua para la vida: sustituir estas bebidas por agua reduce el riesgo un 15%

La buena noticia es que simplemente reemplaza estas bebidas con agua para disminuir el riesgo:

En su lugar, cambie de una bebida azucarada a una “sin azúcar”.

La recomendación de los científicos es clara: menos bebidas (de todo tipo) y más agua. Es la opción más sencilla, económica y saludable para evitar la acumulación de grasa en el hígado y proteger la salud metabólica a largo plazo.

El equipo de investigación ahora pretende profundizar en estos vínculos a través de estudios genéticos y a largo plazo, centrándose en cómo los azúcares y los edulcorantes artificiales interactúan con el intestino y afectan al hígado.