Coloridos, versátiles, muy apreciados en las mesas italianas, los pimientos se encuentran entre las verduras más consumidas, pero también entre las que causan mayor preocupación en términos de pesticidas. Según el expediente Stop pesticidas al plato 2025 de Legambiente, son la hortaliza con mayor porcentaje de muestras irregulares: el 3,5% de 143 analizadas no cumplen los límites legales.
Los datos encajan en un marco más amplio que concierne a todo el sistema agrícola convencional. De 4.682 muestras de alimentos examinadas, entre frutas, verduras, cereales y productos procesados, el 47,6% de los productos convencionales contienen residuos de pesticidas.
Aún más alarmante es la propagación de los llamados residuos múltiples: más del 30% de las muestras contienen una combinación de pesticidas en su interior.
Frutas y verduras en observación
El análisis de Legambiente, realizado con el apoyo de AssoBio y Consorzio Il Biologico, muestra problemas críticos particularmente evidentes en la fruta. En este sector, el 75,57% de las muestras contienen más residuos, mientras que el 2,21% no cumplen, lo que supone superar el límite permitido.
Los pimientos como caso simbólico. Además del mayor porcentaje de irregularidades entre hortalizas, la presencia de tetrametrinaun insecticida prohibido desde 2002. No se trata de un episodio aislado: también aparecen restos de DDT, una sustancia prohibida desde hace décadas, en patatas y calabacines. Señales que hablan de una contaminación ambiental aún difícil de eliminar.
multiresiduo
Uno de los puntos más críticos del expediente se refiere al crecimiento del multiresiduo, que afecta al 30,26% de las muestras analizadas. La combinación de múltiples pesticidas en el mismo alimento plantea serias dudas sobre la legislación europea actual, que evalúa sustancias individuales pero no considera los efectos acumulativos y sinérgicos de la exposición repetida.
Los insecticidas y fungicidas siguen siendo las moléculas más frecuentes, a menudo presentes en trazas regulares desde un punto de vista formal, pero potencialmente problemáticas a nivel de salud.
La comparación con lo orgánico.
La comparación con la agricultura ecológica parece clara, dado que el 87,7% de las muestras ecológicas están completamente libres de pesticidas. Un solo caso de irregularidad, probablemente atribuible a la deriva de campos cercanos, no altera el panorama general.
Para Legambiente esto es la confirmación de que los modelos agrícolas con bajo impacto químico garantizan mayores estándares de seguridad, sin sacrificar la competitividad de la producción.
Más allá de los límites legales
El expediente reitera un punto clave: respetar los límites reglamentarios no equivale a proteger verdaderamente la salud. La presencia generalizada de residuos, especialmente múltiples, requiere una reducción estructural del uso de pesticidas, acompañada de políticas agrícolas orientadas a la sostenibilidad.
Entre las soluciones indicadas se encuentran la transición hacia la agroecología, el uso del biocontrol, la protección del suelo y de los polinizadores, junto con incentivos concretos para los agricultores que adopten rotaciones de cultivos y cadenas de suministro cortas y transparentes.
La seguridad alimentaria, subraya Legambiente, no puede depender sólo de controles finales o de elecciones individuales. Necesitamos un cambio de ritmo en las políticas europeas y nacionales, capaces de reducir verdaderamente el peso de los pesticidas en los campos y, en consecuencia, en los platos.
Aquí puedes encontrar el dossier de Legambiente.