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Si haces esto antes de acostarte, es posible que tengas un coeficiente intelectual superior al promedio.

A menudo sucede que cuando la casa se queda en silencio y las luces se apagan, la mente de muchas personas comienza a correr. No se trata de una simple agitación, ni de un hábito casual: es un mecanismo que la ciencia observa cada vez más de cerca. Un estudio publicado en la revista Medicina del Sommeil describe un fenómeno interesante. Según los investigadores, las personas con un alto potencial cognitivo tienden a tener una mayor cantidad de sueño paradójico, la fase en la que el cerebro procesa la información, consolida los recuerdos y da lugar a sueños especialmente vívidos. Es un tipo de actividad cerebral que no se apaga con la luz de la mesita de noche, sino todo lo contrario: parece intensificarse justo cuando debe comenzar el descanso.

La psicóloga Arielle Adda, citada por Estudiante Fígaroseñala que muchas personas con un alto nivel intelectual muestran una fuerte tendencia a reflexionar por la noche. Antes de dormir analizan el día, repasan conversaciones, reelaboran emociones y preparan mentalmente los compromisos del día siguiente. Es una forma de pensar que se activa de forma espontánea y que, con el tiempo, se convierte en una auténtica rutina.

Un estudio realizado por Anne Guignard-Perret y Olivier Revol también revela que los niños con alto potencial tienen ciclos de sueño más cortos pero más numerosos. Su mente se mueve más rápido, como si estuviera programada para mantener una actividad intensa incluso durante el descanso. En la edad adulta, esta característica puede transformarse en una combinación singular de creatividad, cansancio y sueños particularmente complejos.

Según los investigadores, es precisamente el coeficiente intelectual el que se correlaciona positivamente con la duración del sueño paradójico: cuanto mayor es, más activo permanece el cerebro en esa fase.

Un hábito nocturno que estimula la creatividad y la memoria.

Esta forma particular de vivir las horas de la noche la comparten muchas personas con una mente vivaz. Por un lado, la profundidad del pensamiento alimenta intuiciones, nuevas ideas y habilidades analíticas; por otro lado, sin embargo, puede dificultar el “desconexión” y favorecer la relajación necesaria para conciliar el sueño.

Los expertos señalan que leer unas cuantas páginas, respirar profundamente o hacer un breve estiramiento puede ayudar a ralentizar la actividad mental antes de acostarse. No se trata de eliminar el pensamiento, sino de orientarlo hacia un ritmo menos intrusivo.

Las personas con alto potencial, a menudo también llamadas “cebras”, comparten esta sensación de tener un cerebro que siempre está encendido. Un recurso valioso durante el día, pero a veces una carga por la noche. Sin embargo, esta rutina nocturna dice mucho sobre las personas que la viven: una sensibilidad elevada, una imaginación fértil y una forma única de procesar lo que sucede durante el día.