Se estima que la mayoría de la población presenta una desviación más o menos marcada del tabique nasal, muchas veces sin ningún síntoma. Para una parte importante, sin embargo, esa desviación puede traducirse en algo negativo, y provocar noches de insomnio, sinusitis recurrente y dificultad para respirar, sin olvidar el valor estético de un tabique nasal desviado.
La pregunta que muchos se hacen, a menudo después de años de vivir con estos trastornos, es si vale la pena someterse a una cirugía y cuánto. La respuesta no es única, pues depende del tipo de desviación, los síntomas, el posible componente estético y la técnica quirúrgica disponible. Intentemos arreglar las cosas.
¿Qué es el tabique nasal y por qué se desvía?
@Tito Marianetti tabique nasal desviado
El tabique nasal es una lámina de cartílago y hueso que divide las dos fosas nasales desde el interior, cuya función se explica fácilmente: contribuye a la regulación del flujo de aire en las fosas nasales, favoreciendo los procesos de filtración, calentamiento y humidificación que lleva a cabo la mucosa nasal, y garantiza la estabilidad estructural de toda la nariz. Cuando esta pared se desplaza, por causas congénitas, traumatismos o simplemente por un desarrollo asimétrico durante el crecimiento, se denomina tabique desviado.
Las desviaciones no son todas iguales. Algunas afectan la parte cartilaginosa anterior, otras la parte ósea posterior, algunas producen una curvatura visible desde el exterior, otras permanecen ocultas y se manifiestan sólo a través de los síntomas de los que hablamos al principio. La llamada “nariz de boxeador”, por ejemplo, es la forma más evidente y suele ser el resultado de un traumatismo directo; más común es el tabique que se desvía sin hacerlo visible externamente, lo que sólo puede diagnosticarse con una rinoscopia.
Síntomas que no se deben ignorar.
No todas las desviaciones del tabique requieren cirugía. El punto de inflexión suele producirse cuando los síntomas se vuelven tan persistentes que comprometen la calidad de vida. Entre los signos a tener en cuenta podemos mencionar la obstrucción nasal unilateral o bilateral que no responde a las terapias farmacológicas, la sinusitis recurrente, las hemorragias nasales frecuentes, los dolores de cabeza crónicos y, quizás los más insidiosos porque a menudo no se puede encontrar su causa, los ronquidos asociados a la apnea del sueño. Además, un tabique marcadamente desviado altera el flujo de aire de una manera que deshidrata la mucosa nasal y promueve las infecciones de los senos nasales. La suma de estos trastornos, asociados a la insatisfacción estética con la forma de la nariz, perfila el cuadro clínico típico, que casi siempre desembocará en una solución quirúrgica.
Septoplastia, rinoplastia, rinoseptoplastia: no es lo mismo
Uno de los errores más comunes es utilizar estos términos como sinónimos, porque en realidad estamos hablando de intervenciones muy distintas, con objetivos diferentes e indicaciones precisas. Veámoslos mejor:
Cuando el tabique desviado también requiere rinoplastia
@Tito Marianetti tabique nasal desviado
La nariz torcida -aquella en la que la pirámide ósea está lateralizada y la forma cambia según el ángulo desde el que se observa- es casi siempre la expresión externa de una desviación del tabique. En estos casos, operar sólo internamente sin corregir también la estructura externa produciría un resultado funcional satisfactorio pero estéticamente incompleto. Como en el caso contrario: en el supuesto de que se solicitara una rinoplastia estética por una nariz percibida como torcida, ignorando el componente interno, se obtendría un resultado estético que con el tiempo fracasaría bajo la presión de una estructura incorrecta.
La evaluación del cirujano en la fase preoperatoria sirve para comprender exactamente dónde se localiza el problema (o los problemas) y cuál es el abordaje más adecuado. No existe una respuesta única para todos.
La técnica quirúrgica: abierta, cerrada, ultrasónica.
Las técnicas disponibles se dividen esencialmente en dos abordajes: rinoplastia abierta, que implica una pequeña incisión en la columela -la tira de piel entre las fosas nasales- y permite al cirujano la máxima visibilidad de la estructura nasal; y el cerrado, que funciona íntegramente a través de las fosas nasales sin incisiones externas. La elección depende de la complejidad del caso.
En los últimos años se ha generalizado la técnica ultrasónica con PiezoSurgery, que permite realizar osteotomías (es decir, cortes quirúrgicos controlados del hueso nasal) con extrema precisión y mínima invasividad en los tejidos circundantes. Combinado con el cierre con sutura de colchonero, permite evitar el uso de hisopos nasales postoperatorios, uno de los aspectos que más disuade a los pacientes de someterse a una cirugía, condición que garantiza un postoperatorio decididamente más cómodo.
Cómo elegir al cirujano: los criterios a tener en cuenta
La cirugía nasal, tanto funcional como estética, es uno de los procedimientos más complejos de la cirugía facial. Cada nariz tiene una historia y estructura diferente, con relativa lógica anatómica, y por ello la elección del cirujano es el primer y más importante paso a dar. Entre los elementos más importantes durante la fase de selección, podemos incluir los siguientes:
Un referente en el área: Dr. Tito Marianetti
Entre los cirujanos maxilofaciales ultraespecializados en cirugía nasal activos en Italia, el Dr. Tito Marianetti es un punto de referencia de absoluta importancia. Profesor universitario en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Roma en el Master de “Cirugía funcional y estética de la pirámide nasal”, autor de más de 60 publicaciones científicas y del volumen “Los caminos de la rinoplastia”, es miembro del consejo de administración de la AICEFF en representación de los cirujanos maxilofaciales italianos. Realizó parte de su formación en la Universidad de Texas y en la Universidad Complutense de Madrid.
A nivel operativo, el Dr. Marianetti ha desarrollado un enfoque que él llama “NARIZ” (acrónimo de Natural, Abierto, Estructural y Esencial), en el que combina la cirugía ultrasónica con PiezoSurgery -que permite intervenciones de osteotomía de precisión con un traumatismo mínimo en los tejidos- con una sutura de colchonero cerrada que hace superflua la inserción de hisopos nasales postoperatorios. Para muchos pacientes, la perspectiva de despertarse con la nariz tapada y tener que retirar los hisopos sólo después de varios días es el principal impedimento para la cirugía. Con esta técnica esta fase desaparece por completo.
La historia clínica del Dr. Marianetti supera las 3.000 operaciones nasales, cifra que, más allá de los propios datos, indica una variedad de situaciones abordadas: desde desviaciones aisladas hasta casos complejos en los que la corrección funcional del tabique se entrelaza con una reconstrucción de la pirámide nasal, hasta rinoseptoplastias de revisión en pacientes que ya han sido intervenidos en otro lugar.
Antes de decidir: las preguntas correctas para hacer
Si usted se acerca por primera vez a una evaluación de este tipo, debe llegar a la visita del especialista con algunas preguntas ya en mente, tales como: “¿Mis síntomas son compatibles con una desviación septal?”, “¿La cirugía que me proponen es funcional, estética o combinada?”, “¿Qué técnica quirúrgica se planifica y por qué?”, ”¿Cuál es el plan para el postoperatorio?”.
Un buen cirujano responderá a todas tus dudas con claridad, sin prisas y sin omitir riesgos, para que puedas conocer todo el procedimiento de la operación.