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La crisis climática (también) nos roba el sueño: dormimos 56 horas menos al año por el calor récord

Dormir bien se ha convertido en un lujo a conseguir, al menos en verano. De hecho, cuando el termómetro no baja ni siquiera después de la puesta del sol, el cuerpo humano lucha por enfriarse y el mecanismo natural de descanso sufre un cortocircuito. El estudio “El cambio climático está costando sueño a las personas”, realizado por la organización independiente Climate Central, midió las consecuencias del calentamiento global en la salud, analizando 1.338 ciudades y comparando datos del período 2020-2025 con los de la década de 1970. El resultado es una imagen clara: la contaminación procedente de las emisiones humanas está erosionando gradualmente nuestras horas de sueño.

El mapa global del insomnio por calor

Las cifras recopiladas por Climate Central describen una crisis generalizada. Entre 2020 y 2025, el promedio mundial de horas de sueño perdidas debido a las altas temperaturas nocturnas alcanzó las 56 horas anuales por persona, lo que corresponde a aproximadamente siete noches completas. De ellas, aproximadamente seis horas (más del 10%) son directamente atribuibles a la influencia del cambio climático. Los impactos más drásticos se registran en Oriente Medio: en Arabia Saudita, Omán y Emiratos Árabes Unidos se pierden entre 55 y 87 horas al año, con picos de 16 horas debidos exclusivamente al calentamiento antropogénico.

El escenario también es crítico en el sur de la India, en el sudeste asiático (hasta 91 horas perdidas) y en África occidental, donde en países como Níger, Nigeria y Burkina Faso la caída supera las 65 horas. En Estados Unidos, el promedio es de 36 horas perdidas, pero estados como Arizona, California, Florida y Nevada pierden cerca de nueve horas al año debido únicamente al cambio climático.

El impacto en Italia y la comparación histórica

Italia registra cifras incluso peores que el promedio mundial. En Milán, de las 35 horas de sueño que se pierden anualmente debido al calor, 7 horas (20%) dependen del cambio climático. Datos similares caracterizan a Roma y Turín (33 horas en total, 6 atribuibles al clima), mientras que Palermo alcanza las 43 horas perdidas, de las cuales 8 debido al calentamiento global. La comparación histórica pone de relieve una clara aceleración: desde los años 1970 hasta hoy, la proporción de horas de sueño quitadas por la calefacción se ha duplicado al menos en 1.335 ciudades de 1.338 e incluso se ha triplicado en 840 centros urbanos. Números que establecen oficialmente cómo las temperaturas récord no son un simple “inconveniente estacional” sino una verdadera emergencia sanitaria global.