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Niña de 8 años muere tras nadar en el lago por ameba devoradora de cerebros: qué es y dónde se encuentra

Una invisible y letal pesadilla de verano ha destrozado la tranquilidad del condado de Lincoln, Estados Unidos. La pequeña Lillian Smart, de sólo ocho años, murió a causa de una rarísima y devastadora infección cerebral provocada por el parásito Naegleria fowleri, universalmente conocida como la ameba devoradora de cerebros.

Luego de pasar un día sin preocupaciones bañándose en las frescas aguas del lago Claiborne, Luisiana, la pequeña comenzó a desarrollar los primeros síntomas. Hospitalizada de emergencia el 15 de agosto en el centro de salud de Shreveport, la pequeña Lillian Smart luchó entre la vida y la muerte, falleciendo trágicamente el sábado 22 de agosto, el día inmediatamente después de su octavo cumpleaños.

¿Qué es Naegleria fowleri y dónde prolifera?

Naegleria fowleri es un organismo unicelular microscópicamente letal que comúnmente vive en cuerpos de agua dulce cálidos, como lagos, ríos, estanques, canales y fuentes termales. Esta ameba encuentra su hábitat ideal a temperaturas entre 26 y 46 grados y prolifera masivamente durante las estaciones especialmente calurosas del verano. También se puede encontrar en cuencas con agua estancada, residuos industriales o piscinas no desinfectadas adecuadamente. El vínculo entre el calentamiento global y el aumento de la temperatura de las aguas interiores está empujando a los expertos a dar la alarma sobre la posible propagación del parásito incluso en territorios que históricamente nunca antes habían sido afectados.

Modos de contagio y patogénesis.

Comprender cómo funciona Naegleria fowleri es fundamental para descifrar su peligrosidad. El parásito no se transmite por ingestión al beber agua contaminada, ni puede producirse ningún contagio de persona a persona. La infección se desencadena sólo cuando el agua entra con fuerza en las cavidades nasales, generalmente al bucear, bucear o nadar. Una vez que ingresa a la nariz, la ameba migra rápidamente a lo largo de los nervios olfatorios hasta llegar al tejido cerebral. A partir de ese momento comienza una acción destructiva despiadada que conduce a la meningoencefalitis amebiana primaria (PAM), una patología caracterizada por un rápido edema y necrosis del cerebro.

Síntomas, diagnósticos y mortalidad devastadora

El diagnóstico oportuno representa un desafío casi imposible para la medicina: las manifestaciones iniciales de la enfermedad simulan las de una gripe normal o una meningitis bacteriana, presentando fiebre, náuseas, vómitos, dolor de cabeza intenso y rigidez de nuca. A los pocos días la situación clínica empeora dramáticamente con pérdida del olfato, rigidez del cuello, fotofobia, alucinaciones, convulsiones y coma. Para confirmar la presencia del parásito se requiere una punción lumbar o una biopsia cerebral. Con una tasa de mortalidad superior al 97% y poco más de 180 casos registrados en los Estados Unidos desde 1937 hasta el presente, la infección por Naegleria fowleri sigue siendo una tragedia clínica muy rara pero casi inexorablemente fatal.