Una batalla de casi una década, llena de dolor e injusticia, terminó con una victoria histórica. En Roma, el Tribunal de Apelación ha escrito un nuevo capítulo en la lucha por los derechos de las víctimas del amianto, reconociendo finalmente el origen profesional de la enfermedad que acabó con la vida de un antiguo mecánico de Cotral. Una sentencia destinada a convertirse en jurisprudencia, que vuelve a poner de relieve los riesgos todavía subestimados con demasiada frecuencia relacionados con la exposición a fibras letales en el lugar de trabajo.
La historia de un ex mecánico de Cotral
El epílogo de esta historia comienza en 2016, cuando un hombre de 71 años, residente en Soriano nel Cimino (Viterbo), falleció a causa de un carcinoma neuroendocrino de pulmón. Para su esposa de ochenta años, fue el comienzo de una nueva y dolorosa batalla. El marido había dedicado 24 años de su vida, de 1976 a 2000, al mantenimiento de los vehículos Cotral, en particular en la línea Roma-Viterbo. Un trabajo que, en su momento, lo exponía diariamente a un enemigo invisible: el amianto.
Frenos, juntas, componentes mecánicos: en todas estas piezas el amianto era un componente común. Cada día, en los talleres, sus fibras eran liberadas al aire, respiradas, acumuladas en el cuerpo, sin que los trabajadores estuvieran conscientes ni protegidos adecuadamente. Una exposición prolongada y silenciosa que, años después, tuvo su trágico precio.
Entre obstáculos y perseverancia: la batalla legal
Convencida de que la muerte de su marido estaba intrínsecamente ligada a su trabajo, la viuda había solicitado al INAIL el reconocimiento de la enfermedad profesional. Una solicitud inicialmente rechazada y lamentablemente también confirmada por una sentencia desfavorable del Tribunal de Viterbo. Parecía el final, pero la determinación de la mujer no flaqueó.
Aquí es donde entra en juego el Observatorio Nacional del Amianto (ONA), con su presidente y abogado Ezio Bonanni, que ha decidido acompañar a la viuda en este largo y difícil camino. El caso fue apelado ante el Tribunal de Apelación de Roma, en un último intento por obtener justicia.
El punto de inflexión decisivo: la sentencia del Tribunal de Apelación
Y la justicia ha llegado. El 22 de octubre de 2026, el Tribunal de Apelación de Roma, con sentencia ya definitiva, anuló completamente las decisiones anteriores. El jurado reconoció la relación causal entre la exposición al amianto en los talleres de Cotral y la enfermedad que provocó la muerte del trabajador. Crucial fue una consultoría técnica que identificó la exposición responsable de la patología durante el período de servicio en Cotral.
Un principio fundamental, reiterado por el Tribunal, refuerza la posición de todas las víctimas del amianto y de sus familiares: una vez comprobadas la exposición profesional y la trazabilidad de la enfermedad a esta exposición según la legislación vigente, no corresponde a los familiares demostrar que el tumor tuvo otras causas. En estos casos, el INAIL será responsable de aportar cualquier prueba en contrario. Una carga de la prueba invertida que alivia la carga sobre los hombros de quienes ya han sufrido enormemente.
Reconocimiento y compensación: una señal de seguridad
Para la viuda, esta sentencia significa no sólo justicia moral, sino también un reconocimiento económico concreto. Se le concedió el derecho a una pensión de supervivencia y otras prestaciones previstas por la ley, por un valor total estimado por la ONA en aproximadamente 200 mil euros.
El abogado Ezio Bonanni subrayó la importancia de esta victoria: «Esta historia habla de la determinación de una mujer que no aceptó que la muerte de su marido quedara sin reconocimiento. Una mujer que, después de compartir una vida con su pareja, optó por defender su memoria y sus derechos, afrontando un proceso judicial largo y complejo”. Un mensaje que va más allá del caso único, llamando la atención sobre los riesgos que aún hoy amenazan a los trabajadores, en particular a los del mantenimiento del automóvil y del ferrocarril, a menudo expuestos a materiales que contienen amianto.
El compromiso de ONA es el camino hacia un futuro libre de amianto
El Observatorio Nacional del Amianto (ONA) continúa su incansable actividad de asistencia y protección a las víctimas del amianto y sus familiares. El objetivo es claro: garantizar la justicia, la prevención y un futuro libre de esta fibra asesina. Historias como la de esta viuda nos recuerdan lo crucial que es no bajar la guardia y seguir luchando por la seguridad laboral y la reducción del amianto aún presente en nuestro país.
Este fallo no es sólo la victoria de una mujer valiente, sino un rayo de esperanza para todas las familias que han perdido a sus seres queridos a causa del amianto. Es una fuerte advertencia de que la prevención se convierte en una prioridad absoluta y que quienes han estado expuestos a este material peligroso siempre podrán encontrar la compensación y el reconocimiento adecuados. La justicia, aunque a menudo lleve mucho tiempo, aún puede triunfar.
Para cualquiera que necesite información o apoyo, la ONA pone a disposición el número gratuito 800 034 294 y el sitio web www.associazioneamianto.it.