La cerveza, una de las bebidas más queridas en el mundo, se compone de más del 90% de agua y esta misma característica impulsó a un grupo de investigadores estadounidenses a investigar si la calidad del agua potable municipal utilizada en las cervecerías podría influir en la presencia de PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) en la cerveza.
El estudio, publicado por la Sociedad Química Estadounidense en la revista científica Ciencia y tecnología ambientalesadaptó por primera vez el método EPA 533, habitualmente utilizado para el agua potable, al análisis de la cerveza. Y los resultados lamentablemente no dejan dudas: se detectaron PFAS en la mayoría de las muestras analizadas, con concentraciones que en algunos casos excedieron los límites establecidos por la EPA para el agua potable.
¿Qué son las PFAS y por qué son motivo de preocupación?
Los PFAS son productos químicos sintéticos utilizados durante décadas para fabricar materiales resistentes al agua, la grasa y las manchas. Los encontramos por ejemplo en tejidos, envases de alimentos, sartenes antiadherentes y espumas contra incendios. Se les llama “químicos para siempre” porque resisten la degradación y permanecen durante mucho tiempo tanto en el medio ambiente como en el cuerpo humano.
Numerosos estudios han relacionado la exposición a las PFAS con diversos riesgos para la salud: problemas reproductivos, disfunción del sistema inmunológico, enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer.
el estudio
El equipo de investigación compró 23 tipos de cerveza de diferentes áreas de los Estados Unidos y del extranjero, y prestó especial atención a las cervecerías ubicadas en áreas donde el agua potable municipal ya estaba contaminada con PFAS.
Los investigadores dividieron las muestras en cuatro categorías:
Los análisis utilizaron cromatografía líquida combinada con espectrometría de masas, una técnica capaz de detectar incluso rastros mínimos de contaminantes.

La evidencia recopilada fue clara: el 95% de las cervezas analizadas contenían al menos un PFAS detectable, los compuestos más frecuentes fueron PFOS, PFBS y PFHxS y en algunas cervezas se encontraron niveles de PFOA y PFOS por encima de los límites establecidos por la EPA para el agua potable.
Significativamente, aproximadamente el 18% de las cervecerías estadounidenses están ubicadas en áreas donde ya se han detectado PFAS en los sistemas de agua municipales. Por tanto, no sorprende que las microcervecerías locales, especialmente las situadas cerca de cuencas contaminadas, muestren concentraciones más altas de estas sustancias que las grandes marcas nacionales e internacionales.
Particularmente preocupantes son los resultados de los análisis de cervezas del río Cape Fear en Carolina del Norte, donde los niveles de PFAS son muy altos. La razón es simple: el agua local está contaminada y esta contaminación se refleja directamente en la cerveza.
Por lo tanto, el estudio sugiere que las cervecerías adopten sistemas de tratamiento de agua más avanzados y controlen periódicamente la calidad de la fuente de agua utilizada.