Una nueva alerta alimentaria por un supuesto riesgo botulínico llama la atención sobre una de las contaminaciones más temidas, que esta vez afecta a un producto típico de la tradición de Campania: el brócoli en aceite. En concreto, la retirada se refiere al brócoli friarelli al estilo napolitano en aceite de girasol de la marca Sapurè, sabores Pina, envasado en tarros de cristal de 940 gramos (1.062 ml).
El lote retirado
El sitio web del Ministerio de Salud ha publicado la retirada preventiva del lote SAP/BR/85R, con una vida útil mínima del 30 de marzo de 2028, precisamente por la sospecha de presencia de clostridio botulínicola bacteria que produce la toxina responsable del botulismo.
El producto ha sido elaborado en la fábrica de la empresa Sapurè Srl en via Vicinale Filettine 14, en Pagani (Salerno).
La retirada fue ordenada por precaución por el propio fabricante, pero la noticia sigue causando preocupación. El clostridio botulínico puede desarrollarse en alimentos almacenados incorrectamente o en ausencia de oxígeno, como en el caso de las conservas caseras o industriales en aceite que no están adecuadamente esterilizadas. Incluso cantidades muy pequeñas de toxina botulínica pueden provocar daños neurológicos graves y, en los casos más extremos, parálisis o la muerte.
Cualquiera que haya comprado el producto retirado del mercado no debe consumirlo y puede devolverlo al punto de venta para obtener un reembolso. Aunque actualmente no hay ningún caso de intoxicación relacionado con este lote, es necesario tener precaución.
La botulinum vuelve a ser noticia
En los últimos meses ya se han producido algunas alertas alimentarias vinculadas a la botulinica, recordatorios que nos recuerdan lo esencial que es respetar escrupulosamente las normas de seguridad durante la producción y conservación de los alimentos, incluso en el hogar, donde la improvisación puede ser muy arriesgada.
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Botulínico: síntomas y prevención.
El botulismo transmitido por los alimentos generalmente ocurre dentro de las 24 a 72 horas posteriores al consumo del producto contaminado, con síntomas como visión borrosa, dificultad para tragar, debilidad muscular y parálisis progresiva. El Ministerio y el Istituto Superiore di Sanità recomiendan no consumir conservas hinchadas, con olores anormales o burbujas y prestar atención a los métodos de conservación de los productos en aceite, incluso los adquiridos en los supermercados.