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Soy nutricionista y te explicaré por qué tomar capuchino en el desayuno no (siempre) es una buena idea

Si sueles desayunar con un buen capuchino, café con leche u otras bebidas a base de leche y café mezclados, quizás por la mañana hayas notado cierta pesadez digestiva, hinchazón u otros problemas intestinales.

Sin embargo, para millones de italianos, el capuchino y el brioche son un ritual indispensable. Pero, ¿qué pasa realmente en nuestro cuerpo tras ese primer sorbo cremoso de la mañana?

Probablemente nunca hayas asociado estos trastornos con el consumo de tu bebida favorita, pero quizás haya llegado el momento de hacerlo.

De hecho, a menudo no se trata sólo de una cuestión de lactosa o de acidez: la forma en que combinamos los alimentos también puede influir en la digestión y en el bienestar general.

¿Es realmente buena idea combinar leche y café por la mañana en el desayuno o en otros momentos del día? Le preguntamos al nutricionista Flavio Pettirossi.

Esto es lo que nos dijo:

Empecemos diciendo que con el paso de los años, la enzima encargada de descomponer la lactosa tiende a disminuir y en algunas personas esto podría causar hinchazón y problemas gastrointestinales. Si luego se consume leche asociada con café (bebida ácida), la mezcla es más pesada ya que alarga considerablemente el proceso digestivo (hasta 3 horas).

Traducido a la práctica: si después de un capuchino te sientes “hinchado” o con sueño, no es sólo tu impresión. En realidad, el cuerpo está trabajando más para descomponer el desayuno.

A muchas personas adultas ya les cuesta digerir la leche por sí sola y cuando a ésta se le añade el café, la situación tiende a complicarse, dificultando el trabajo del estómago y los intestinos.

Especialmente las personas que padecen colitis o síndrome del intestino irritable deben intentar evitar esta combinación.

Una alternativa válida podría ser tomar el café solo y consumir la leche (o bebida vegetal) con al menos media hora de diferencia: de esta forma se favorece una digestión más suave.

Pero, ¿existe una solución a este problema que, recordemos, no todo el mundo percibe?

Seguramente, si no puedes prescindir de esta solución en el desayuno, podrías evitar hacerlo aún más pesado no añadiendo croissants o galletas demasiado elaboradas. Los tradicionalistas, que no pueden renunciar al capuchino o al latte macchiato, podrían sustituir la leche de vaca por una bebida de origen vegetal como leche de almendras, leche de soja, leche de avena, etc., haciendo así el desayuno más ligero y digerible. Además, esta última solución también es excelente para quienes son intolerantes a la lactosa y no quieren renunciar a un buen capuchino.

De más está decir que el clásico desayuno de bar compuesto por capuchino y croissant no es ciertamente una buena opción para empezar el día, como siempre nos había explicado el doctor Pettirossi en un artículo anterior.

Recuerde: el desayuno no tiene por qué ser pesado para ser gratificante. Incluso una comida ligera y equilibrada puede dar el mismo impulso, sin sobrecargar el estómago ni los intestinos.