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¿Tus cápsulas de café liberan microplásticos? Esto es lo que descubrieron los científicos (y las alternativas más seguras)

Las cápsulas monodosis de café son desde hace tiempo protagonistas en los hogares de muchas familias y en diversas oficinas o lugares de trabajo. De hecho, nos permiten preparar nuestra bebida favorita de forma cómoda y muy rápida, cuando queramos. Pero, ¿qué pasa con el plástico de estos productos cuando pasa agua caliente a través de ellos? ¿Y qué riesgos supone para nuestra salud?

Estudios recientes destacan un fenómeno preocupante: los microplásticos y productos químicos presentes en las vainas pueden terminar directamente en la taza, creando un cóctel invisible pero potencialmente dañino.

Porque las cápsulas liberan microplásticos en el café

Para entender el problema, es importante saber qué sucede dentro de estas máquinas. El agua se calienta a temperaturas cercanas a los 100 grados centígrados y luego se empuja a través de la cápsula a alta presión. Esta combinación de calor extremo y alta presión crea las condiciones ideales para que el plástico se fragmente y libere partículas microscópicas que terminan directamente en la bebida.

Un estudio reciente realizado por el profesor de química ambiental Mohamed Abdallah de la Universidad de Birmingham analizó, entre otras cosas, tres marcas diferentes de cápsulas. Los resultados muestran niveles significativos de microplásticos en el café preparado con esas vainas: según los cálculos de los investigadores, cada taza corresponde aproximadamente a 1,65 microplásticos por kilogramo de peso corporal, una cantidad superior a la presente en el agua sola.

Los análisis químicos confirmaron luego que las partículas provienen de los materiales plásticos de las cápsulas: los polímeros encontrados en la bebida corresponden exactamente a los utilizados en la producción de las cápsulas. Esto demuestra claramente que los microplásticos no sólo están presentes en el medio ambiente, sino que también ingresan directamente a nuestro organismo a través de un simple café.

Sin embargo, las cápsulas no son la única fuente de contaminación. Las partes internas de las máquinas, a menudo de plástico, también pueden soltar fragmentos, especialmente si la máquina es antigua. E incluso el agua utilizada puede contener microplásticos incluso antes de entrar en la cafetera, al igual que la leche. Incluso los vasos desechables forrados de plástico contribuyen a la contaminación.

En la práctica, cada taza de café puede contener microplásticos de diferentes fuentes, acumulando así múltiples exposiciones potencialmente dañinas.

Los riesgos para la salud

Los microplásticos son fragmentos diminutos, de menos de cinco milímetros, que pueden ser absorbidos por nuestro organismo y transportados por la sangre a órganos vitales. Los estudios de laboratorio han demostrado que pueden provocar inflamación, estrés oxidativo y trastornos del sistema inmunológico.

Una investigación de 2024 destacó un hecho alarmante: los pacientes con microplásticos en las arterias tenían un mayor riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un derrame cerebral y una muerte prematura. Los expertos coinciden en que, si bien la investigación aún se encuentra en sus primeras etapas, ya hay suficientes motivos de preocupación.

Las alternativas más seguras

Afortunadamente, existen algunas soluciones para reducir el riesgo de ingerir microplásticos a través del café, como elegir cápsulas de acero inoxidable, que son reutilizables, resistentes al calor y no contienen plástico.

También existen las cápsulas de aluminio, más seguras que las de plástico, aunque algunas contienen pequeñas cantidades de materiales plásticos.

Una excelente opción es utilizar cafeteras tradicionales como las de moka, de cristal o de acero inoxidable que eliminan por completo el contacto con el plástico.

También es importante utilizar vasos reutilizables de vidrio, cerámica o acero en lugar de vasos desechables, un hábito que reduce aún más la exposición.

El futuro del café sin plástico

Los bioplásticos y otros materiales alternativos están ganando terreno, pero aún están poco estudiados y no siempre están exentos de riesgos. Mientras tanto, una medida de precaución sugiere limitar el uso de plástico en contacto con alimentos y bebidas calientes, optando por soluciones reutilizables y duraderas.

Como nos recuerda Tracey Woodruff, profesora de políticas de salud que habló en Time: no se trata de eliminar todo de inmediato, sino de tomar decisiones conscientes que reduzcan gradualmente la exposición e incentiven a la industria y a los gobiernos a desarrollar soluciones más seguras.