Momentos antes del inicio del Italia-Inglaterra, partido válido por la cuarta jornada del Guinness Six Nations 2026, ocurrió en el Estadio Olímpico de Roma una escena que quedará en la memoria del torneo. Mientras la Banda del Ejército entonaba los himnos nacionales, dos niñas con guantes blancos aparecieron en las pantallas gigantes y, con movimientos elegantes y precisos, tradujeron las palabras al lenguaje de señas. Un gesto sencillo pero potente que transformó uno de los momentos más solemnes de la previa al partido en un símbolo concreto de accesibilidad e inclusión.
Los protagonistas: dos niñas y las “notas visuales”
Liderando este momento histórico estuvieron Bianca Bifano y Chiara Vecchione Foa, estudiantes de la escuela primaria del Instituto Omnicomprensivo ISISS Magarotto en Roma. Los dos jóvenes intérpretes forman parte del Coro delle Mani Bianche, un proyecto educativo que combina música y lengua de signos.
Mientras interpretaban los himnos, las niñas tradujeron el Canto degli Italiani y God Save the King utilizando el lenguaje de señas italiano (LIS) y el lenguaje de señas británico (BSL), respectivamente. Gracias a la proyección en las pantallas gigantes, incluso el público sordo presente en el estadio pudo vivir plenamente la emoción del momento.
La iniciativa de la Federación Italiana de Rugby
La idea nació del compromiso de la Federación Italiana de Rugby (FIR) y Six Nations Ltd., que en los últimos años han seguido un camino para hacer que el torneo sea cada vez más sostenible e inclusivo.
Por primera vez en la historia del Seis Naciones, los himnos nacionales fueron traducidos al lenguaje de señas como parte de la ceremonia oficial del partido. Una iniciativa que supone un paso importante en el panorama deportivo europeo, donde la accesibilidad en eventos multitudinarios se está convirtiendo en una prioridad.
El Coro Manos Blancas: cuando la música se convierte en gesto
El proyecto Coro delle Mani Bianche nació en 1999 en Venezuela, dentro del famoso sistema de educación musical fundado por el maestro José Antonio Abreu. La idea es tan simple como revolucionaria: permitir que niños sordos y oyentes expresen música juntos.
La técnica utilizada se denomina “Signos y Voces”. Mientras las voces cantan, las manos, envueltas en unos característicos guantes blancos, traducen palabras y melodías en coreografías gestuales sincronizadas, creando una especie de lenguaje visual capaz de transmitir música incluso sin sonido.
Un gesto que se volvió viral
El vídeo de la actuación conquistó rápidamente las redes sociales y obtuvo cientos de miles de visitas en tan solo unas horas. Muchos usuarios subrayaron que no se trataba de un gesto simbólico, sino de un acto concreto de inclusión. En un partido que ya ha llenado de emociones deportivas con la histórica primera victoria italiana sobre los ingleses (23 a 18), la imagen de las manos blancas “cantando” los himnos se ha convertido en el símbolo más potente de la velada: la demostración de que el deporte realmente puede hablar a todos.