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Alcohol y cáncer de colon: el riesgo aumenta un 25% con sólo dos copas de vino al día (pero también hay buenas noticias)

La investigación de la que hablamos hoy se llevó a cabo en los EE. UU. y analizó los datos de más de 88 mil adultos seguidos durante aproximadamente 14 a 20 años como parte del gran PLCO (Prostate, Lung, Colorrectal and Ovarian Cancer Screening Trial) de EE. UU., documentando 1.679 nuevos casos de cáncer colorrectal.

Los participantes proporcionaron información detallada sobre su consumo de alcohol en cuatro etapas diferentes de la vida, a partir de los 18 años, lo que permitió a los investigadores construir una imagen completa de los hábitos a lo largo del tiempo.

Los resultados muestran claramente que quienes beben 14 o más tragos a la semana, el equivalente a dos copas de vino al día, tienen un 25% más de riesgo de sufrir cáncer colorrectal que quienes beben menos. Pero los datos más alarmantes se refieren a quienes han mantenido un consumo elevado durante toda su vida adulta: en este caso el riesgo aumenta hasta el +91%, casi el doble, con un impacto especialmente marcado en el cáncer de recto.

No es sólo una cuestión de cantidad

El estudio no se limitó a medir cuánto bebe la gente hoy en día, sino que reconstruyó los hábitos alcohólicos de los participantes en cuatro grupos de edad diferentes, desde la juventud hasta la edad adulta. Este enfoque permitió comprender que es la duración y la consistencia del consumo en el tiempo lo que marca la diferencia, más que los episodios individuales.

Los investigadores clasificaron a los participantes como bebedores actuales, ex bebedores o abstemios, y los dividieron según su promedio de consumo de alcohol a lo largo de su vida: menos de una bebida por semana, de una a menos de siete, de siete a menos de catorce y catorce o más.

Una aclaración importante: el umbral de consumo “pesado” no es el mismo para todos. Siguiendo las pautas dietéticas estadounidenses, los investigadores aplicaron criterios diferenciados por sexo: para las mujeres, el consumo se considera elevado por encima de 14 bebidas por semana, mientras que para los hombres el umbral se eleva a más de 21 bebidas por semana. Esto significa que, para el mismo consumo, el riesgo para las mujeres se produce antes.

Sin embargo, surge un hecho alentador para quienes deciden dejar de fumar. Los ex bebedores, incluso con antecedentes de consumo moderado o excesivo de alcohol, muestran un riesgo de cáncer colorrectal similar al de aquellos que siempre han bebido poco.

Además, quienes han dejado de beber tienen menor riesgo de desarrollar adenomas no avanzados, es decir, esos pólipos intestinales que representan los precursores del cáncer y que, si no se tratan, pueden convertirse en cáncer. En otras palabras, dejar de fumar aporta beneficios reales y mensurables.

Lo que significa en la práctica

Dos copas de vino al día es un umbral que muchos consideran inofensivo. Sin embargo, según estos datos, es suficiente para cambiar el riesgo oncológico de forma estadísticamente significativa. Conviene recordar que una “bebida estándar” corresponde aproximadamente a 150 ml de vino, una cantidad que suele ser inferior a lo que realmente se vierte en un vaso.

Los factores de riesgo ya conocidos del cáncer colorrectal incluyen una dieta rica en carnes procesadas y baja en fibra, la obesidad y un estilo de vida sedentario. Sin embargo, el alcohol se ha ido sumando a este panorama desde hace algún tiempo con evidencia cada vez más sólida.

Los autores de la investigación subrayan que los resultados no cambian las recomendaciones existentes: para reducir el riesgo de cáncer, el consejo sigue siendo minimizar el consumo de alcohol, idealmente eliminándolo por completo. Sin embargo, este estudio añade una nueva perspectiva: incluso aquellos que han estado bebiendo durante años pueden beneficiarse de la decisión de dejar de beber.

Como afirmó la investigadora Erikka Loftfield del Instituto Nacional del Cáncer, los datos sugieren que el riesgo oncológico de los ex bebedores, incluso con un historial de alto consumo, tiende a alinearse con el de aquellos que siempre han bebido poco.

Fuente: Cáncer