Una velada con amigos se convirtió en tragedia en Casoria, en la provincia de Nápoles, donde un joven de 16 años murió después de comer helado en una heladería local. Al poco de consumirlo, el joven sufrió una repentina enfermedad.
Los amigos que estaban con él inmediatamente lo acompañaron a la casa de su padre, pero cuando llegaron el estado del niño ya era muy grave. Según los informes, también le intentaron administrar cortisona, pero sin ningún efecto. Cuando llegó el 118, los sanitarios no pudieron evitar confirmar su muerte.
Según se desprende de las primeras reconstrucciones, el niño frecuentaba con frecuencia esa heladería y conocía bien los sabores que debía evitar debido a sus alergias alimentarias. Un elemento que dificulta aún más entender qué pudo haber provocado la enfermedad.
La Fiscalía de Nápoles Norte se incautó del cuerpo del niño y ordenó una autopsia. Mientras tanto, la policía tomó muestras de helado de la heladería para analizarlas.
Entre las hipótesis que examinan los investigadores, la más probable parece ser la de una reacción alérgica grave, tal vez un shock anafiláctico. Varios periódicos informan que el niño padecía alergias alimentarias ya conocidas, pero aún no hay confirmación oficial sobre las causas de la muerte.
Es importante subrayar que, a estas alturas, hablar de responsabilidad de la heladería sería incorrecto: la incautación de las muestras es un acto técnico previsto en casos similares y sólo sirve para permitir investigaciones.
¿Alergia o intolerancia? La diferencia es fundamental.
En algunas reconstrucciones periodísticas se habla de “alergia a la lactosa”. En realidad, la lactosa es un azúcar de la leche y la intolerancia a la lactosa, aunque provoca importantes trastornos gastrointestinales, no provoca shock anafiláctico.
El caso de la alergia a las proteínas de la leche es diferente, ya que puede desencadenar reacciones muy graves y potencialmente mortales incluso con cantidades mínimas del alimento o con una contaminación accidental.
En casos de alergias alimentarias graves, una cantidad muy pequeña del alérgeno es suficiente para provocar una reacción repentina. Esto puede ocurrir debido a la presencia no declarada de un ingrediente alergénico; contaminación cruzada entre diferentes alimentos; errores en la preparación o comunicación de alérgenos y, en el caso del helado, uso de la misma pala o las mismas herramientas para diferentes sabores.
En el caso de Casoria, ninguna de estas hipótesis ha sido confirmada hasta el momento. Sólo una autopsia y un análisis aclararán lo que realmente pasó.
Mientras tanto, el alcalde de Casoria, Raffaele Bene, expresó la cercanía de toda la ciudad a la familia y el pésame de la comunidad que vive un enorme dolor por la pérdida del niño.