Después de años de espera, decretos y medidas reglamentarias, la osteopatía ingresa oficialmente en el Servicio Nacional de Salud italiano. Con la publicación en el Diario Oficial del decreto sobre los criterios de equivalencia de cualificaciones profesionales, finalmente llega a su fin el camino iniciado por la Ley 3 de 2018, que reconoció la figura del osteópata como profesión sanitaria.
Un punto de inflexión histórico para miles de profesionales del sector y, potencialmente, también para millones de pacientes que ya confían en la osteopatía para trastornos musculoesqueléticos, dolores crónicos, problemas posturales y programas de rehabilitación.
Hasta ahora, la osteopatía en Italia había permanecido en una especie de limbo regulatorio: muy extendida en la práctica clínica, pero sin pleno reconocimiento sanitario. Con este último decreto todo cambia: el osteópata se convierte en una profesión sanitaria reconocida en todos los aspectos, con una formación universitaria habilitante, criterios oficiales para el reconocimiento de las cualificaciones ya adquiridas y su inclusión en el sistema sanitario.
En la práctica se completa ahora un proceso que se inició hace más de diez años y que ha pasado por varias etapas:
Hoy celebramos un momento que quedará grabado en la historia de nuestra profesión – declaró Mauro Longobardi, presidente del ROI, Registro de Osteópatas de Italia. Según el cual el reconocimiento formal representa también una elección necesaria “defender la existencia misma de la osteopatía como profesión autónoma, reconocida y plenamente integrada en el sistema sanitario”.
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La entrada en el NHS reabre inevitablemente el debate científico sobre la osteopatía. En los últimos años, varios estudios han destacado beneficios especialmente en el tratamiento de algunos trastornos musculoesqueléticos, como la lumbalgia, el dolor de cuello y el dolor crónico, mientras que la eficacia para otras afecciones sigue siendo más controvertida.
Precisamente por eso, el reconocimiento sanitario también podría tener otro efecto importante: promover un mayor control, estándares de formación más rigurosos y una mejor integración con la medicina tradicional y los programas de rehabilitación multidisciplinares.
Para los pacientes, sin embargo, la innovación podría traducirse en una mayor protección profesional y la posibilidad, en el futuro, de ver la osteopatía cada vez más integrada en los servicios públicos de prevención y rehabilitación.