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El pelo de Cucurella, la verdadera historia detrás de la leyenda nacida en las redes sociales

En las gradas de los campos provinciales, durante los años juveniles, una madre lucha por distinguir a su hijo entre camisetas idénticas y todos con el mismo pelo. Le pasa a Patricia Saseta, madre de Marc Cucurella, y la solución que encuentra es dejarle crecer el pelo: así, entre charlas con las otras madres en la grada, podrá localizarlo enseguida. Lo dijo el propio Cucurella en una entrevista a La Voz de Galicia de julio de 2024:

Mi madre nos dejaba crecer el pelo tanto (también habla de su hermano) porque cuando nos acompañaba a los partidos se distraía y podía reconocernos por el pelo. Jugamos en la selección juvenil y desde entonces nunca los he abandonado. No estuvo tan mal, eh eh eh.”

A partir de ese momento no volvió a cortarse el pelo. Se ha convertido en una marca tan reconocible como sus diagonales defensivas, primero con la camiseta del Eibar, luego de Getafe, Brighton, Chelsea y finalmente de España, con la que se proclamó campeón de Europa en 2024 y campeón del mundo en 2026.

La versión viral

En Instagram, sin embargo, en los últimos días circula otra versión, mucho más conmovedora, en la que Cucurella se dejaría el pelo largo para que su pequeño hijo Mateo, que padece autismo, pueda reconocerlo en el terreno de juego durante los partidos. El detalle adicional, el del niño mirando a su padre desde la grada, ha circulado en las redes sociales, gracias a una cita entrecomillada y atribuida al futbolista.

@cucurella3 / instagram

Lo que realmente dice la verificación de datos

Sin embargo, Cucurella nunca pronunció esa frase. Así lo comprobó Infoveritas, diario español adherido a la Red Europea de Estándares de Verificación de Datos: una investigación cruzada sobre las declaraciones del jugador no arroja ninguna confirmación en fuentes periodísticas fiables, mientras que la única entrevista en la que Cucurella aborda el tema, precisamente la de 2024, habla explícitamente de su madre.

Dos historias verdaderas, fusionadas en una falsa

Queda una pizca de verdad, y probablemente allí arraigó el engaño, porque Cucurella habló, en varias ocasiones, del diagnóstico de autismo de su hijo mayor, Mateo, y de las dificultades que atravesó la familia para comprender sus necesidades. Dos historias auténticas, en definitiva, fusionadas en una tercera que no lo es tanto.