Los encontramos en embutidos, pan envasado, bebidas industriales, snacks y muchos otros productos que acaban cada día en nuestro carrito de la compra. Son conservantes de alimentos, entre los aditivos más utilizados por la industria para alargar la vida de los alimentos y protegerlos de bacterias, moho y procesos de deterioro. Pero pueden tener un costo oculto para nuestra salud.
Así lo afirma un nuevo estudio publicado enRevista Europea del Corazónsegún el cual la exposición habitual a algunos conservantes alimentarios se asocia con un mayor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
Ojo con estos 17 conservantes alimentarios: podrían aumentar el riesgo de cáncer y diabetes tipo 2
Un descubrimiento que surge de una de las mayores investigaciones nutricionales jamás realizadas en Europa, el proyecto francés NutriNet-Santé.
el estudio
Los investigadores analizaron los datos de 112.395 adultos franceses, seguidos durante una media de ocho años, que rellenaban periódicamente diarios alimentarios detallados, indicando no sólo los alimentos consumidos sino también las marcas de los productos, lo que permitió a los investigadores reconstruir con precisión la exposición a los distintos aditivos presentes en los alimentos industriales.
Durante el período de observación, se registraron 5.544 nuevos casos de hipertensión y 2.450 eventos cardiovasculares, incluidos ataques cardíacos, angina y accidentes cerebrovasculares.
Los resultados muestran que las personas con mayor consumo de conservantes no antioxidantes tenían un 29% más de riesgo de desarrollar hipertensión y un 16% más de riesgo de enfermedad cardiovascular en comparación con aquellos que consumían menos. Los conservantes antioxidantes también se asociaron con un 22% más de riesgo de hipertensión.
Los peores aditivos
Entre los 58 conservantes identificados por los investigadores, ocho estaban particularmente asociados con un mayor riesgo de hipertensión.
Estos son:
El ácido ascórbico (vitamina C utilizada como aditivo) también se ha asociado con un aumento del riesgo cardiovascular. Un dato que puede sorprenderte, teniendo en cuenta que la vitamina C presente de forma natural en frutas y verduras se asocia tradicionalmente con beneficios para la salud cardiovascular. Los autores subrayan, sin embargo, que una misma sustancia puede comportarse de manera diferente cuando se toma como aditivo industrial, dependiendo de las dosis, la matriz del alimento y las interacciones con otros ingredientes.
Sin embargo, los investigadores recomiendan precaución. El estudio es observacional y no prueba que los conservantes sean directamente responsables de las enfermedades cardiovasculares.
Lo que surge es una asociación estadística significativa entre una mayor exposición a estos aditivos y una mayor incidencia de hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Serán necesarios más estudios experimentales para comprender los mecanismos biológicos involucrados y verificar una posible relación causal.
Un motivo más para limitar los ultraprocesados
Más allá de los aditivos individuales, el trabajo confirma una tendencia ya clara: una dieta rica en alimentos ultraprocesados se asocia con una peor salud cardiovascular. No es coincidencia que casi todos los participantes del estudio (99,5%) consumieran al menos un conservante alimentario en los dos primeros años de observación, lo que demuestra cuán omnipresentes están ahora estas sustancias en nuestra dieta diaria.
Para los autores, el mensaje principal no es demonizar un solo aditivo, sino fomentar una mayor atención a la calidad general de la dieta. Reducir el consumo de productos industriales, leer las etiquetas y favorecer los alimentos frescos y mínimamente procesados sigue siendo una de las estrategias más eficaces para proteger la salud del corazón.