La octava edición del concurso Mastro d’Oro reiteró un principio ya consolidado en el mundo del aceite de oliva virgen extra: que en la almazara lo primero es la calidad. La iniciativa, impulsada por AIFO (Asociación Italiana de Almazaras de Aceite de Oliva) y única en el panorama nacional por su atención exclusiva a los transformadores, destacó el papel estratégico de quienes procesan las aceitunas y gobiernan cada fase de extracción. La técnica, la experiencia y las opciones operativas resultaron decisivas para determinar el perfil final de los aceites premiados.
El triunfo de las Marcas: Frantoio Agostini primero en la general
El concurso tuvo lugar el 29 de enero en la Fiera del Levante de Bari, en el marco de la jornada “El valor del aceite nace en la almazara” incluida en la EXPO Evolio 2026.
El ganador absoluto es Frantoio Agostini de Petritoli, en la región de Las Marcas. El aceite 100% italiano Bio Ascolana Tenera ganó el título de Mastro d’Oro 2026, resultado de una cuidadosa elaboración y una rigurosa selección de aceitunas. El jurado destacó la precisión técnica del proceso de producción y la capacidad de realzar la identidad varietal sin forzar estilísticamente, premiando el equilibrio entre tradición e innovación.
Plata basílica con carácter y estructura.
El segundo escalón del podio fue para Montanaro procedente del Palazzo San Gervasio, en Basílicata. La almazara convenció a los encargados con una Coratina italiana de perfil fuerte, capaz de combinar intensidad aromática, solidez gustativa y coherencia varietal. La medalla de plata certificó no sólo el valor del productor individual, sino también la creciente centralidad de Basílicata en el panorama oleícola nacional, cada vez más reconocido por su identidad y sus aceites bien definidos.
Bronce para Puglia, el corazón palpitante del petróleo italiano
En el tercer escalón del podio estuvo la Azienda Agrícola Il Mandrione de Vieste, en Puglia, con Minerva Coratina. El reconocimiento confirmó el papel clave de la región en la producción de aceites de oliva vírgenes extra con una fuerte personalidad, construidos sobre cultivares históricos y sobre una sabiduría de almazara madurada en el tiempo.
La presencia de Apulia entre los tres primeros ha reforzado la idea de una geografía petrolera profundamente arraigada en los territorios, capaz de expresar diferentes estilos pero siempre coherente con las características locales.
Un podio que atraviesa la Italia del petróleo
La clasificación final trazó un mapa ideal de la excelencia del aceite de oliva italiano, desde Las Marcas hasta Basílicata y Apulia. Tres realidades diferentes en contexto y tradición, unidas por un riguroso enfoque de transformación y una visión productiva orientada a la calidad. El concurso reiteró cómo el momento de la molienda sigue siendo el paso fundamental en el que el aceite toma forma, el momento en el que de una simple materia prima se transforma en una extraordinaria excelencia sensorial.
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Premios regionales y monocultivos, elogio a la biodiversidad
Además del podio general, Mastro d’Oro 2026 otorgó numerosos premios a las mejores producciones regionales y a diversos aceites monocultivares, una elección que realzó la extraordinaria biodiversidad del olivo italiano y mostró un nivel de calidad cada vez más extendido en toda la península.
Premio Especial Mastro d’Oro 2026
El jurado concedió por unanimidad el Premio Especial Mastro d’Oro 2026 al maestro aceitero Sabino Angeloro, almazarero de Torremaggiore. El reconocimiento premió la profesionalidad, el rigor técnico, el compromiso asociativo y la colaboración constante con el mundo de la investigación.
El premio fue entregado en presencia del subsecretario Patrizio La Pietra, para subrayar la importancia institucional del sector y el valor cultural y económico del aceite de oliva virgen extra italiano.