Se acabaron las bebidas energéticas con alto contenido en cafeína para menores de 16 años. Inglaterra da un paso decisivo para proteger la salud de niños y adolescentes al anunciar la prohibición de la venta de estas bebidas a partir de abril de 2027.
La medida, que espera la luz verde definitiva del Parlamento británico, afectará a supermercados, tiendas, bares, restaurantes, máquinas expendedoras y plataformas de comercio electrónico y se prevén multas de hasta 2.500 libras para los comerciantes que no cumplan la prohibición.
Una decisión que llega mientras crece la alarma por el consumo cada vez más extendido de estas bebidas entre los más jóvenes y que devuelve al centro una pregunta: ¿son realmente las bebidas energéticas tan inofensivas?
Según datos publicados por el gobierno británico, alrededor de 100.000 menores ingleses consumen bebidas energéticas cada día, con una prevalencia aún mayor en las familias económicamente más frágiles.
Un fenómeno impulsado también por las redes sociales y las campañas de marketing de influencers, que han contribuido a que estas bebidas formen parte de los hábitos diarios de muchos adolescentes. Sin embargo, la evidencia científica cuenta otra historia.
En los últimos años numerosos estudios han relacionado el consumo frecuente de bebidas energéticas con:
En casos de ingesta elevada de cafeína también pueden aparecer taquicardias, arritmias, convulsiones y, aunque muy raramente, también se han documentado muertes relacionadas con el consumo excesivo.
Los niños son particularmente vulnerables porque tienen un peso corporal menor que los adultos y un sistema nervioso que aún está en desarrollo. Si luego se opta por las versiones azucaradas, los riesgos de la cafeína se suman a los relacionados con el exceso de azúcar, como la obesidad infantil y los problemas dentales.
¿En qué países ya están prohibidas las bebidas energéticas?
Inglaterra no es la primera en adoptar una medida de este tipo. Según un informe publicado por el Servicio de Investigación del Parlamento Europeo (EPRS), ya hay seis países de la Unión Europea que prohíben la venta de bebidas energéticas a menores:
Otros estados, en cambio, han preferido confiar en limitaciones voluntarias introducidas por la distribución a gran escala o por las propias empresas manufactureras.
¿Y la Unión Europea?
A nivel comunitario todavía no existe una legislación que prohíba la venta de bebidas energéticas a menores. De hecho, el Reglamento Europeo 1169/2011 se limita a imponer una etiqueta obligatoria para todas las bebidas con alto contenido en cafeína, informando la advertencia de que el producto.
Según datos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), los adolescentes son el grupo de edad que más frecuentemente consume estas bebidas y en el que se registra una mayor proporción de consumidores habituales.
Los expertos siguen informando de posibles efectos sobre el sistema cardiovascular, el sueño y el sistema gastrointestinal. Pese a ello, la Comisión Europea sigue considerando válida la opinión científica publicada por la EFSA en 2015 sobre la seguridad de la cafeína y, al menos de momento, no considera necesaria una legislación común que prohíba la venta de bebidas energéticas a menores en toda la Unión Europea.
Una elección que deja a los Estados individuales la posibilidad de intervenir de forma autónoma. Y mientras cada vez más países deciden introducir restricciones, el debate sobre qué tan compatibles son realmente estas bebidas con la salud de niños y adolescentes sigue más abierto que nunca.