Una pausa. Mientras discutimos, hacemos una pausa para evitar decir cosas innecesariamente dañinas. Simplemente permaneces en silencio durante unos minutos, sin vomitar encima de inmediato. Las parejas japonesas lo hacen, pero no sólo: también es necesario hacer una pausa antes de compartir una decisión, o el espacio que un líder deja para que un equipo reflexione, o el tiempo previo al siguiente intercambio de correos electrónicos. Y es magnífico.
Es la maravillosa regla de “Pero“, un concepto filosófico –y estético– japonés que describe el espacio vacío entre las cosas, una condición esencial para la existencia y el significado de las cosas mismas. lietmotiv? La ausencia puede ser tan importante como la presencia. ¿Quién lo conoce?
Piénselo: ¿cuándo fue la última vez que esperó a alguien sin levantar el teléfono inmediatamente? ¿O que tomaste un café sin leer, escuchar, responder, desplazarte? Hemos desarrollado cierta intolerancia al vacío: el silencio en una conversación nos parece embarazoso, una tarde sin planes casi se desperdicia y una pared libre nos da ganas de colgar algo en ella. Cinco minutos sin estímulos se convierten inmediatamente en una oportunidad para consultar notificaciones, correos electrónicos, mensajes.
Como si cada espacio dejado libre fuera un defecto a corregir.
Lo que mamá es realmente
Sin embargo, en la cultura japonesa existe esa palabra capaz de trastocar completamente esta perspectiva: Ma, que no significa simplemente “vacío”, sino el espacio entre las cosas, el intervalo que permite que las cosas existan plenamente. La pausa entre dos palabras, el silencio entre dos notas, el espacio alrededor de un objeto. El momento antes de responder. Y quizás esto sea precisamente lo que hemos olvidado: no todo lo que está vacío hay que llenarlo.
En japonés, Ma (間: hay dos componentes en el carácter. El primero es el marco externo que indica una puerta 門, el segundo indica el sol 日) indica un espacio, una distancia, un intervalo o una pausa y en la cultura estética y artística japonesa el concepto adquiere un significado mucho más amplio: que no es simplemente algo que falta, sino algo que contribuye a dar forma y significado a lo que lo rodea. Lo contrario, en definitiva, de nihil Occidental, del vacío que representa la nada.
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Pensemos en una habitación: seguramente está formada por paredes, puertas y ventanas. Pero en realidad lo que nos permite entrar, caminar, sentarnos, vivir es precisamente el espacio libre entre esas paredes. Con Ma sucede algo parecido: el vacío deja de ser ausencia y se convierte en posibilidad y representa esa grieta por donde puede entrar la luz.
Y ojo: Mamá no nos invita a pasar los días inmóviles, sino que es más bien una invitación a dejar que haya un margen y un respiro entre una cosa y otra, porque, si no hay distancia, incluso las cosas bellas corren el riesgo de confundirse. Una canción sin pausas se convertiría en un sonido continuo, una página sin márgenes sería asfixiante, una conversación en la que nadie deja de hablar sería agotadora.
Dónde podemos encontrarnos con Ma en la cultura japonesa
El concepto de Ma surge en muchas formas del arte y la cultura japonesa, desde la arquitectura hasta las artes escénicas. En las formas teatrales tradicionales, por ejemplo, las pausas entre un gesto y otro o entre líneas pueden tener un valor expresivo tan importante como lo que se dice o hace.
Cómo traer una pequeña mamá a nuestros días
Podríamos empezar con cosas pequeñas:
En resumen, mamá no añade. Retirar y dejar un espacio libre. Y nos hace esta pregunta: “¿Qué pasaría si finalmente dejara una parte del día vacía?“. Al principio podemos sentirnos extraños y aburrirnos, la mano puede buscar automáticamente el teléfono. Incluso puede aparecer cierta inquietud.
Pero entonces, dentro de ese espacio aparentemente inútil, podríamos notar algo que el ruido había tapado. Un pensamiento, un cansancio, un deseo, una persona que se ha quedado dentro de nosotros, el sabor del café. O simplemente nada e incluso esa nada, de vez en cuando, puede ser suficiente.