Durante años se consideró el límite extremo de la resistencia humana. Una frontera casi simbólica, más mental que física. Entonces, de repente, ese muro se derrumbó. En el maratón de Londres de 2026, el keniano Sebastian Sawe escribió una página que durará: 1h59’30”, el primer hombre de la historia en recorrer los 42,195 km en menos de dos horas en una carrera oficial. El récord anterior de Kelvin Kiptum (2h00’35”) no fue simplemente superado: fue demolido.
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Una carrera irreal: tres atletas más allá de todos los límites
Si la hazaña de Sawe es histórica, el contexto la hace aún más increíble. Detrás de él, el etíope Yomif Kejelcha, que debutaba en la distancia, finalizó en 1h59’41”, convirtiéndose en el segundo hombre por debajo de las dos horas. El tercer puesto fue para el ugandés Jacob Kiplimo en 2h00’28”. Un tiempo que, hasta ayer, habría sido récord mundial. ¿El resultado? Un podio sin precedentes: tres atletas por debajo del antiguo récord mundial.
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El punto de inflexión en la segunda parte del partido
La carrera no empezó a un ritmo loco. Avanza hasta los 10 km en 28’25”, la mitad de la carrera en 1h00’29”. Luego, cuando salieron las liebres, todo cambió. Sawe aumentó el ritmo con una progresión impresionante, corriendo la segunda parte en 59’01”, más rápido que la primera. Entre el kilómetro 30 y el 35, dio el empujón decisivo, separando a Kejelcha y dejando a Kiplimo sin respuesta. Una aceleración que transformó una gran carrera en una absoluta obra maestra.
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Incluso entre las mujeres es un récord.
La jornada londinense también deparó un espectáculo en la carrera femenina. La etíope Tigist Assefa venció mejorando su récord en la carrera femenina con 2h15’41”, al final de un reñido enfrentamiento con la keniana Hellen Obiri (2h15’53”) y Joyciline Jepkosgei (2h15’55”).
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Una nueva era para el maratón
La vivida en Londres no fue sólo una carrera, sino un punto de inflexión. El límite de dos horas, perseguido e incumplido durante años, ahora es una realidad. Y ya no por uno solo, sino por varios deportistas en un mismo día. El maratón entra así en una nueva dimensión, donde lo que parecía imposible de repente se convierte en el nuevo estándar. Y donde el próximo objetivo, hoy, aún está por imaginarse.