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Maxi Honey Fraud: incautó casi 3 toneladas de productos convencionales vendidos como orgánicos

Una operación importante para proteger la ‘Made in Italia’, de la cadena biológica y los consumidores ha desenmascarado un vasto fraude en la miel. Los carabinieros de los núcleos para la protección agrícola de Verona y Florencia confiscaron 2.8 toneladas de miel convencional de Rumania, pero vendieron, también en línea, como un producto orgánico precioso.

Al final de una meticulosa actividad de investigación, el fiscal de la República de Verona recibió la queja por el representante legal de la compañía italiana Mieleallierossrosso.it y por un empleado de una empresa rumana. Las acusaciones se formulan en competencia: “fraude en el ejercicio del comercio” y “Introducción en el estado y el comercio de productos con signos falsos”. Los cheques revelaron que, entre 2024 y 2025, la compañía ya había vendido más de 750 kilogramos de esta miel biológica falsa a los consumidores que desconocen Italia.

La cadena de fraude

En su sitio web, el distribuidor con sede en Verona se presentó como una empresa especializada en “miel 100% pura y natural”, con “trazabilidad garantizada y calidad controlada”. La realidad descubierta por los Carabinieri, sin embargo, era muy diferente. Según la reconstrucción de los investigadores, el mecanismo de fraude fue bien probado. La miel, la producción convencional, se compró en Rumania, donde el producto fue etiquetado materialmente como “orgánico”, también indicando el nombre de un organismo de certificación autorizado en algunos casos para hacerlo más creíble. Una vez transportado a Italia, la documentación adjunta, que contiene indicaciones falsas, no se envió a las oficinas veterinarias competentes, evadiendo así los controles comunitarios obligatorios. Gracias a una “verificación minuciosa de la documentación”, según lo definido por la policía, se determinó que las 2.8 toneladas de miel encontradas en stock estaban listas para ser colocadas en el mercado con la falsa etiqueta “bio”. El producto fue incautado por completo.

El riesgo para los consumidores y las consecuencias

El fraude representa una violación grave de los derechos del consumidor. Aquellos que compran un producto orgánico pagan un precio más alto a cambio de la garantía de un método de producción que excluye pesticidas y productos químicos de síntesis, de conformidad con el medio ambiente y la biodiversidad. Vender un producto convencional como orgánico significa traicionar esta confianza, engañar al consumidor sobre la calidad y el origen de lo que él aporta a la mesa.

Las consecuencias para los gerentes no fueron solo de naturaleza criminal. Además de la queja, el operador rumano, que pertenece al mismo emprendedor, fue excluido del sistema de certificación para la agricultura orgánica a nivel nacional. Los hechos también se informaron a las autoridades de Rumania para las medidas de competencia. La operación una vez más subraya la importancia de los controles rigurosos a lo largo de toda la cadena de suministro para proteger tanto a los consumidores como a los productores honestos que invierten en biológicos reales.