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Menos hospitalizaciones por trastornos mentales en las ciudades donde hay más vegetación: la naturaleza es terapia (y este gran estudio lo confirma)

Amplia investigación internacional publicada en Revista médica británica destacó cómo el verde de las ciudades puede contribuir significativamente a mejorar la salud mental de la población. El estudio, uno de los más completos jamás realizados sobre el tema, sugiere que un entorno urbano rico en naturaleza no sólo es más agradable, sino que representa un verdadero factor protector contra algunos trastornos psicológicos.

El trabajo de los investigadores se basa en más de 11 millones de ingresos hospitalarios por problemas de salud mental registrados entre 2000 y 2019 en 7.000 ciudades repartidas en siete países: Australia, Brasil, Canadá, Chile, Nueva Zelanda, Corea del Sur y Tailandia. Para medir la presencia de vegetación, los científicos utilizaron el NDVI, un índice obtenido mediante análisis satelital capaz de distinguir áreas sin vegetación de áreas con cubierta vegetal moderada o intensa.

No solo una reducción de las hospitalizaciones por trastornos mentales

Del estudio se desprende una correlación clara: incluso un aumento modesto en el índice de vegetación se asocia con una reducción del 7% en el riesgo general de hospitalización por trastornos mentales. Algunas patologías muestran efectos aún más marcados: los trastornos por consumo de sustancias registraron una disminución del 9%, los trastornos psicóticos del 7%, la demencia del 6% y la ansiedad del 3%. El impacto es particularmente evidente en las grandes metrópolis, donde una mejora de la cobertura verde puede conducir a una reducción del riesgo de hasta un 13%.

Diferencias entre países y limitaciones del estudio

Los efectos no son uniformes en todas partes: Tailandia muestra los beneficios más significativos, mientras que en Australia la asociación parece menos fuerte. Las razones pueden ser muchas e incluyen diferencias culturales, climáticas, de planificación urbana y en la gestión de los sistemas de salud.

Los autores de la encuesta también destacan algunas limitaciones: el estudio se refiere únicamente a los ingresos hospitalarios, excluyendo los casos menos graves, y el NDVI mide la cantidad de vegetación, no su calidad, accesibilidad o biodiversidad, elementos que podrían influir aún más en el bienestar psicológico.

A pesar de las limitaciones, el mensaje es claro: invertir en espacios verdes urbanos, parques accesibles y corredores ecológicos no solo trae beneficios estéticos o ambientales, sino que puede reducir la presión sobre el sistema de salud, apoyar la productividad y mejorar el bienestar colectivo. La naturaleza, en las ciudades, se confirma así no como un lujo, sino como un recurso esencial.