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Messi contra Yamal, la final del Mundial entre España y Argentina quedó escrita en el destino (y en la icónica foto juntos de hace 19 años)

En el fútbol hay coincidencias que superan la imaginación de los mejores guionistas. La fecha a marcar en el calendario es el 13 de julio de 2007, en el que se ubican los vestuarios del Camp Nou. Joan Monfort, fotógrafo autónomo, realiza las imágenes para el calendario solidario 2008 que organiza el periódico Diario deportivo en colaboración con UNICEF.

Entre las familias convocadas para participar en la iniciativa se encuentra la de un bebé de cinco meses del barrio de Rocafonda de Mataró. Ese niño se llama Lamine Yamal. El futbolista del Barcelona que le acompaña en el rodaje es un tímido joven argentino de veinte años que está encantando al mundo, pero que todavía no ha ganado ninguno de sus Balones de Oro: Lionel Messi.

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El bochorno de Messi y el truco del patito de plástico

El encuentro entre ambos no fue fácil. Lionel Messi, entonces muy pequeño y sin experiencia con niños, se encontró visiblemente incómodo frente a un recipiente de plástico lleno de agua con un bebé recién nacido dentro. Como dijo el propio Joan Monfort, el campeón argentino inicialmente no sabía cómo moverse ni cómo levantar al pequeño. Para complicar las cosas, el llanto del niño y la reserva natural del futbolista.

Para romper el punto muerto y capturar el momento, el fotógrafo tuvo que utilizar un patito de plástico robado a su propia hija. Sólo entonces Messi pudo soltarse, regalándole a la cámara los delicados gestos del baño y el momento posterior en el que envuelve a Lamine Yamal en una toalla blanca, asistido por la madre del niño, Sheila Ebana.

La publicación trata sobre el redescubrimiento de una reliquia global.

Durante casi veinte años esas fotografías permanecieron enterradas en los archivos, olvidadas incluso por su autor. El punto de inflexión se produjo en el verano de 2024, cuando Mounir Nasraoui, padre de Lamine Yamal, publicó la imagen de arriba con la leyenda “el comienzo de dos leyendas“, justo cuando su hijo arrastraba a España a la victoria en la Eurocopa.

Joan Monfort descubrió recién en ese momento, gracias a una llamada telefónica de un compañero, que el recién nacido de aquella compleja sesión fotográfica se había convertido en el nuevo fenómeno del fútbol mundial. Un disparo nacido por pura casualidad -dado que la familia probablemente habría preferido a Ronaldinho, Xavi o Iniesta- se convirtió en el documento histórico de un traspaso de poder irrepetible.

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Cerrando el círculo en el MetLife Stadium

Hoy esa palangana de plástico dará paso al césped del estadio MetLife, donde el domingo 19 de julio a las 21, hora italiana, Argentina y España disputarán la final del Mundial 2026. A sus 39 años, Lionel Messi dirige a su selección en el último acto de su legendaria carrera, después de haber arrastrado a sus compañeros a la semifinal contra Inglaterra con dos asistencias decisivas.

Del otro lado del campo, recién cumplidos 19 años, está Lamine Yamal, el talento precoz que ya batió los récords juveniles de su ídolo y que busca la consagración planetaria. Los noventa minutos de la final del domingo no sólo adjudicarán el Mundial, sino que cerrarán formalmente el círculo de un destino que ya había unido a los dos protagonistas hace más de 18 años.