Ahora están prácticamente en todas partes: en el agua, el suelo, los alimentos y el aire que respiramos. Los microplásticos se han convertido en una presencia difícil de evitar y, por ello, desde hace algunos años se investiga qué sucede cuando estas diminutas partículas entran en nuestro organismo.
Nueva investigación, presentada en Congreso de la Sociedad Europea de Respiración (ERS) de Barcelona, añade una pieza a un panorama aún por entender. Los científicos encontraron microplásticos con mayor frecuencia y en mayores cantidades en los pulmones de las personas a las que posteriormente se les diagnosticó cáncer de pulmón, en comparación con aquellas que no habían recibido este diagnóstico.
Un resultado interesante, pero que debe leerse con cautela: el estudio no prueba que los microplásticos causen cáncer de pulmón. Los propios investigadores subrayan que aún queda por entender cuál es la relación entre la presencia de estas partículas y la enfermedad.
Microplásticos: las diminutas partículas que respiramos todos los días
Los microplásticos son fragmentos muy pequeños de material plástico, que pueden resultar de la degradación de objetos y materiales más grandes o liberarse directamente de los productos y las actividades diarias. Se han identificado en muchos entornos y pueden llegar a nuestro cuerpo a través de diversas vías, incluidas la nutrición y la respiración.
Y es precisamente este último aspecto el que hace especialmente interesante el estudio presentado en la ERS. De hecho, si se inhalan los microplásticos presentes en el aire, algunos pueden llegar al tracto respiratorio y a los pulmones.
Todavía sabemos relativamente poco sobre cuánto plástico respiramos, dónde se acumula y qué sucede con las partículas una vez que ingresan a los tejidos. Estas son preguntas todavía abiertas que la investigación está tratando de responder.
Lo que descubrieron los investigadores
El estudio se realizó en 100 personas que se sometieron a una broncoscopia en el Hospital Universitario de Larissa, Grecia, porque tenían síntomas pulmonares.
La broncoscopia le permite observar las vías respiratorias y, cuando sea necesario, recolectar muestras. En este caso, se tomó una muestra de lavado broncoalveolar de cada participante, un procedimiento que utiliza una solución salina para recolectar células y otro material en los pulmones.
A la mitad de los participantes también se les tomó una pequeña muestra de tejido pulmonar.
De los 100 pacientes involucrados, 50 recibieron posteriormente un diagnóstico de cáncer de pulmón, mientras que los otros 50 no recibieron este diagnóstico.
Luego, los investigadores analizaron las muestras en busca de microplásticos y, en total, se identificaron 232 partículas de microplásticos en las muestras analizadas.
Considerando a todos los participantes, en el 70% de los casos se detectaron microplásticos en al menos una de las muestras examinadas: en el lavado broncoalveolar, en el tejido pulmonar o en ambos.
Pero cuando los investigadores compararon los dos grupos, surgió una diferencia. Las personas con cáncer de pulmón tenían más probabilidades de tener microplásticos detectables y una carga general mayor que las que no tenían cáncer.
La diferencia fue evidente incluso al analizar solo las muestras de lavado pulmonar: los microplásticos fueron detectables en el 66% de los pacientes con cáncer, en comparación con el 46% de los que no tenían cáncer.
¿Qué plásticos se encontraron en los pulmones?
Los investigadores han identificado varios tipos de plástico. Entre los más frecuentes se encuentran el polipropileno y el polietileno, dos materiales muy extendidos en la vida cotidiana.
El polipropileno se utiliza, entre otras cosas, para embalajes, contenedores, tejidos y numerosos productos de uso común. El polietileno está igualmente extendido y se utiliza para embalajes, películas, contenedores y muchos otros objetos. Por tanto, la presencia de estos materiales en muestras de pulmón es coherente con su enorme difusión en el medio ambiente.
Otro resultado interesante se refiere a la forma en que las partículas parecen distribuirse dentro de los pulmones. Cuando los científicos compararon el lavado broncoalveolar y el tejido tomado de la misma persona, observaron que aquellos que tenían una mayor cantidad de microplásticos en el líquido del lavado tendían a tener menos en el tejido correspondiente, y viceversa.
Esto puede indicar que los microplásticos no se distribuyen uniformemente por los pulmones. La explicación también está relacionada con el tipo de muestra analizada: el lavado recoge efectivamente las partículas presentes en los espacios aéreos, mientras que el tejido puede resaltar las que se han incrustado en el interior del pulmón.
Según los investigadores, este resultado refuerza la hipótesis de que los microplásticos inhalados pueden llegar y permanecer en diferentes zonas del sistema respiratorio.
Pero, ¿los microplásticos causan cáncer de pulmón?
Es la pregunta más importante, pero también la que este estudio aún no puede responder. El hecho de que se encontraran más microplásticos en pacientes con cáncer no significa que las partículas causaran la enfermedad.
Como explica Ilias Dimeas, autor de la investigación, los microplásticos podrían, en teoría, promover procesos como la inflamación u otros mecanismos biológicos implicados en las enfermedades. Pero también existe otra posibilidad: podrían ser los pulmones ya enfermos los que retengan las partículas de forma diferente a los que no están afectados por el tumor.
Por tanto, el estudio destaca una asociación, no una relación causa-efecto.
También hay otro elemento a considerar: todas las personas involucradas habían sido sometidas a una broncoscopia porque tenían síntomas pulmonares. Por tanto, no se trata de una comparación entre personas perfectamente sanas y personas con cáncer.
Por tanto, el trabajo presentado en la ERS no cierra la cuestión, sino que abre nuevas preguntas. Si los microplásticos pueden llegar a los pulmones a través del aire que respiramos, debemos comprender cuánto tiempo permanecen en los tejidos, qué partículas son más persistentes y qué efectos pueden tener en las células pulmonares.
Los mismos investigadores ya han iniciado nuevos experimentos de laboratorio para comprender mejor el comportamiento de diferentes tipos de plástico y cómo pueden interactuar con las células pulmonares.
Mientras tanto, como señalan los expertos de la Sociedad Europea de Respiración, reducir la contaminación plástica podría tener beneficios que van más allá de la protección de los ecosistemas. También podría ayudar a proteger la calidad del aire que respiramos y nuestra salud.