En un sorprendente entrelazamiento entre biotecnología y sostenibilidad ambiental, un grupo de científicos alcanzó un objetivo revolucionario: lograron obtener paracetamol plástico reciclado, utilizando una bacteria genéticamente modificada, elEscherichia coli. El experimento abre las puertas a un futuro en el que los desechos de mascotas podrían convertirse en materia prima para producir drogas de bajo impacto ambiental.
Cómo funciona el proceso
Actualmente, el paracetamol, uno de los medicamentos más utilizados del mundo, se produce a partir de derivados de petróleo, en plantas industriales que requieren altas temperaturas y consumen grandes cantidades de energía. Este proceso emite más de un millón de toneladas de CO₂ cada año, para satisfacer una demanda global que supera las 275,000 toneladas de paracetamol.
El método desarrollado por investigadores de la Universidad de Edimburgo, por otro lado, trabaja a temperatura ambiente, genera casi cero emisiones y se basa en materiales de desecho. El corazón del procedimiento es una reacción química conocida como reordenamiento de Lossen, descubierto en 1872, nunca antes usado dentro de un organismo vivo.
Usando el fosfato como catalizador natural, el equipo cambió genéticamente elE. coli Para poder convertir el ácido Tereftálico observado de la degradación del ácido para-aminobenzoico de PET (PABA). Más tarde, algunas enzimas de un hongo y otro microorganismo insertado en el ADN de bacteria, lo que le permite completar la transformación en paracetamol en menos de un día.
Biotecnología al servicio de la sostenibilidad
Aunque el proceso todavía está en la fase experimental, los resultados son extremadamente prometedores. Según los autores del estudio, publicado en la revista Química de la naturalezaesta técnica podría adaptarse para producir también otros compuestos farmacéuticos, inaugurando una nueva era en la producción de medicamentos de bajo impacto ambiental.
Además del paracetamol, el método podría abrir el camino hacia la creación de otros productos químicos de valor a partir de los desechos plásticos. Es un ejemplo real de reciclaje, donde el plástico no se recicla simplemente en materiales de menor calidad, sino que se mejora y se transforma en recursos terapéuticos.
Con más de 350 millones de toneladas de plástico producidos cada año, de los cuales una parte importante en PET, el potencial de este enfoque es enorme. Actualmente, la mayoría de estos materiales terminan incorporando, exportados o sometidos a procesos de reciclaje que, sin embargo, generan emisiones nocivas. La técnica desarrollada por el equipo británico representa una solución alternativa, innovadora y cero de emisiones, como dijo el profesor Stephen Wallace, jefe del proyecto:
Este estudio muestra que el plástico PET no es solo una negativa destinada a convertirse en otro plástico: puede transformarse mediante microorganismos en productos de nuevo valor, también útil para la salud humana.
Aunque la técnica aún no está lista para implementarse a escala industrial, representa un importante paso adelante hacia una producción farmacéutica más limpia y eficiente. El concepto en la base es similar a la fermentación de la cerveza: explotar la metabolización microbiana para obtener sustancias complejas, comenzando con materiales simples y de bajo costo.