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Sin barreras ni batas en Hogeweyk, el pueblo holandés donde las personas con Alzheimer llevan una vida diaria normal (a pesar de la enfermedad)

En Países Bajos, en Weesp, un pueblo a las afueras de Ámsterdam, hay un lugar que ha revolucionado la forma de ayudar a las personas con demencia. Se llama Hogeweyk (a menudo abreviado como Hogewey) y es mucho más que una residencia de ancianos: es un verdadero pueblo diseñado para permitir a los huéspedes seguir haciendo una vida cotidiana lo más normal posible, a pesar de la enfermedad.

El proyecto nació a principios de los años noventa de la idea de dos trabajadores sanitarios, pero la aldea en su configuración actual se inauguró en 2009. Desde entonces se ha convertido en un modelo estudiado e imitado en todo el mundo para ayudar a las personas con demencia.

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Un barrio diseñado para quienes viven con demencia

A diferencia de los centros asistenciales tradicionales, Hogeweyk fue diseñado como un barrio residencial normal. En su interior existen viviendas, calles peatonales, plazas, jardines y espacios comunes donde los huéspedes pueden circular libremente en un entorno seguro.

La gente vive en pequeños grupos en apartamentos amueblados según diferentes estilos de vida típicos de la cultura holandesa, elegidos en función de las costumbres y la historia personal de los huéspedes. Todos pueden traer consigo muebles, fotografías y objetos personales, elementos que ayudan a mantener vivos los recuerdos y ayudan a la orientación.

Todo el pueblo está protegido por un perímetro discreto que permite a los huéspedes pasear sin riesgo de desviarse, evitando así la sensación de vivir en una estructura cerrada u hospitalaria.

La vida cotidiana como terapia.

La idea detrás de Hogeweyk es simple: en lugar de adaptar a las personas a las reglas de la estructura, la estructura se adapta a las personas.

Los huéspedes siguen realizando muchas de las actividades de siempre: preparan comidas juntos, van de compras al supermercado del pueblo, participan en las tareas del hogar, salen a pasear, paran en el bar o participan en talleres creativos y lúdicos.

Se organizan conciertos, representaciones teatrales, actividades de jardinería, pintura, cocina y repostería, además de salidas y momentos de socialización. Todo sucede con el apoyo de personal especializado que interviene sólo cuando es necesario, dejando a los huéspedes la mayor autonomía posible.

El restaurante, el teatro, la cafetería y otros servicios también están abiertos a visitantes externos, fomentando el encuentro entre los residentes y la comunidad local y reduciendo el riesgo de aislamiento social.

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Un modelo que ha marcado pautas

El enfoque de Hogeweyk se basa en la llamada atención centrada en la persona, que se centra en la identidad, los hábitos y la calidad de vida y no sólo en el tratamiento de la enfermedad.

Varios estudios han puesto de relieve cómo los ambientes así diseñados pueden ayudar a reducir el estrés, la agitación y el uso de psicofármacos, mejorando el bienestar percibido tanto por los huéspedes como por los familiares, incluso sin representar una cura para la demencia.

En los últimos años, el modelo de Hogeweyk ha inspirado la creación de estructuras similares en numerosos países, entre ellos Noruega, Francia, Alemania, Suiza, Canadá y Australia, convirtiéndose en uno de los principales referentes internacionales para el diseño de comunidades dedicadas a personas con Alzheimer y otras formas de demencia.

Más que un lugar de cuidados, Hogeweyk demuestra cómo es posible repensar los cuidados poniendo en el centro la dignidad, la autonomía y las relaciones humanas, ofreciendo a las personas con demencia la posibilidad de seguir viviendo una vida cotidiana lo más familiar posible.