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“Tengo la enfermedad de Parkinson, fue un golpe terrible”: Dario Franceschini habla sobre la enfermedad (y el síntoma notado por un amigo)

Dario Franceschini, senador del Partido Demócrata y ex ministro de Cultura, hizo pública por primera vez su enfermedad en una entrevista al Corriere della Sera, firmada por Fabrizio Roncone. “Tengo Parkinson. Me diagnosticaron en noviembre de 2020.“, dice el senador de 67 años. Lo que le hizo sospechar en ese momento fue un amigo que notó cómo movía las manos; su colega Graziano Delrio, médico y parlamentario, le aconsejó entonces que lo examinaran para detectar un modo de caminar que arrastraba los pies. Franceschini describe el diagnóstico en términos claros: “El diagnóstico fue un golpe tremendo.“, dice, recordando que inmediatamente pensó en su esposa Michela Di Biase y en sus hijas. El primer instinto, explica, fue ocultar la enfermedad, debido a la vergüenza que a menudo acompaña a los síntomas motores. Ha elegido hablar de ello ahora para enviar un mensaje a quienes viven su misma condición: ““.

Síntomas que no deben subestimarse

Según la ficha técnica del Instituto Superior de Sanidad, el Parkinson se manifiesta con rigidez muscular, temblores en reposo (que pueden aumentar en estados de ansiedad) y bradicinesia, es decir, dificultad para iniciar o completar un movimiento.

A medida que avanza la enfermedad, pueden aparecer trastornos del equilibrio, marchas torpes, posturas encorvadas, además de síntomas menos visibles como depresión y lentitud en el habla, precisamente los signos que, como cuenta el propio Franceschini, empujan a menudo a quienes la padecen a aislarse por vergüenza.

Terapias actuales

Hasta la fecha, no existe ninguna cura que frene la enfermedad: las terapias disponibles actúan sobre los síntomas. La ISS indica como primera línea fármacos que restablecen los niveles de dopamina (L-dopa, agonistas dopaminérgicos, anticolinérgicos, amantadina, selegilina, inhibidores de la Comt) calibrados caso por caso por un equipo que incluye neurólogos, fisioterapeutas y logopedas.

En los casos en que los fármacos ya no sean suficientes para controlar los síntomas, se puede recurrir a la cirugía: la operación más común consiste en la implantación de electrodos para la estimulación cerebral profunda de los núcleos subtalámicos, una técnica que la ISS define hoy como la más eficaz entre las disponibles.