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La creatina y los riñones: lo que realmente dicen los estudios más recientes

El monohidrato de creatina es uno de los suplementos deportivos más estudiados, pero la cuestión de los riñones sigue apareciendo. La razón es comprensible: la creatinina sérica, un valor utilizado para estimar la función renal, puede aumentar mientras se toma. El paso equivocado es tratar automáticamente cada aumento de creatinina como una lesión.

Es un perfecto malentendido en las redes sociales: dos palabras casi idénticas, un valor resaltado en rojo en los análisis y la sensación de que el caso está cerrado. En realidad, los dos metanálisis más recientes cuentan una historia menos alarmante y más interesante. La creatinina se mueve ligeramente; Los indicadores de filtración, en los adultos sanos estudiados, no muestran un empeoramiento significativo. Para entender por qué, debemos partir de lo que realmente mide el examen.

Por lo tanto, la verdadera pregunta no es si el integrador puede cambiar un número en el informe. Él puede hacerlo. La pregunta es si ese cambio corresponde a una pérdida de función, y si los resultados obtenidos en personas sanas se pueden aplicar a quienes ya tienen una patología.

Creatina y creatinina no son lo mismo

La creatina participa en el rápido reciclaje de ATP en músculos y otros tejidos. Parte se convierte en creatinina y se elimina a través de los riñones. Por lo tanto, la creatinina es a la vez un producto del metabolismo y un marcador indirecto utilizado en fórmulas que estiman la TFGe, la tasa de filtración glomerular.

Estas fórmulas funcionan bien como herramientas de detección, pero están influenciadas por la masa muscular, la nutrición y la ingesta de creatina. Un deportista musculoso puede tener un valor mayor que una persona sedentaria sin tener riñones menos eficientes.

Lo que muestra el metanálisis de 2025

La revisión sistemática publicada en 2025 incluyó 21 estudios. Doce estudios contribuyeron al metanálisis de creatinina, con 177 participantes en el grupo de creatina y 263 en los grupos de control. Los autores observaron un pequeño aumento de la creatinina, más evidente en intervenciones de una semana o menos (diferencia de medias 0,12 mg/dL) (1).

El hecho decisivo es que la filtración glomerular no fue significativamente diferente. Los autores interpretan el cambio en la creatinina como una consecuencia metabólica predecible, no como evidencia de daño renal. La calidad y duración de los estudios, sin embargo, no permiten borrar toda incertidumbre a muy largo plazo.

Lo que añade el metanálisis de 2026

La síntesis de 2026 seleccionó 19 estudios aleatorios y un estudio cruzado. La creatinina fue en promedio 0,13 mg/dl más alta (IC del 95%: 0,07-0,18). Para la urea, la diferencia media fue -0,60 mg/dL y el intervalo de confianza cruzó cero. La diferencia en la TFGe de -5,20 ml/min/1,73 m² tampoco fue estadísticamente significativa porque el rango fue de -15,00 a 4,60 (2).

En pocas palabras: el biomarcador más directamente relacionado con el metabolismo de la creatina se mueve ligeramente; los demás indicadores no muestran un empeoramiento significativo. Sin embargo, los autores piden más estudios aleatorios que duren más de un año.

¿A quién se aplican estos resultados?

Las conclusiones son más sólidas para los adultos sanos que utilizan monohidrato de creatina en dosis controladas. No es correcto transferirlos automáticamente a la persona que presenta:

En estos casos la decisión debe ser clínica. “No hay evidencia de daño en adultos sanos” no significa “seguro para cualquier patología”.

Dosis y forma con más datos

La revisión de la Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva enumera el monohidrato de creatina como la forma con más estudios (3). Para el uso diario, la literatura suele tomar de 3 a 5 gramos por día. Una fase de carga de aproximadamente 20 gramos, repartidos en varias tomas durante 5-7 días, acelera la saturación pero no es necesaria.

Dosis más altas no garantizan mejores resultados y aumentan la probabilidad de sufrir trastornos gastrointestinales. Un monohidrato de creatina Creapure permite identificar la materia prima; siguen siendo esenciales la dosis declarada, la trazabilidad y la ausencia de mezclas opacas.

Cómo leer los exámenes sin alarmismo

  1. Informe a su médico la dosis, duración y fecha de la última toma.
  2. No interpretes una sola creatinina sin compararla con valores anteriores.
  3. Evaluar, cuando esté indicado, análisis de orina, índice albúmina-creatinina y tendencia del FGe.
  4. En casos dudosos, el médico puede considerar marcadores menos influenciados por la masa muscular, como la cistatina C.

Dejar de tomar el suplemento unos días antes del análisis puede hacer que los datos sean menos comprensibles. Es más útil indicar el uso y dejar que el practicante elija cómo interpretarlo.

Cuando se necesita una evaluación médica

La hinchazón persistente, la reducción marcada de la orina, la sangre en la orina, el dolor lumbar, las náuseas inexplicables o la presión arterial muy alta no se pueden controlar cambiando de marca o bebiendo cantidades excesivas de agua. Requieren una evaluación.

Un valor de laboratorio no es un diagnóstico.

En adultos sanos, el monohidrato de creatina puede aumentar ligeramente la creatinina sin reducir significativamente la filtración renal. Los dos metanálisis más recientes convergen en este punto, aunque señalan la necesidad de datos más extensos. La respuesta correcta no es ignorar las pruebas, sino interpretarlas sabiendo que la suplementación modifica el metabolismo de la creatinina.

Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza la evaluación de su médico.

Fuentes

  1. Revisión sistemática y metanálisis sobre la suplementación con creatina y la función renal. 2025. PubMed.
  2. Metanálisis de ensayos aleatorios sobre biomarcadores renales durante la suplementación con creatina. 2026. PubMed.
  3. Antonio J et al. Preguntas comunes e ideas erróneas sobre la suplementación con creatina. JISSN, 2021. Texto completo.
  4. Persky AM et al. Evaluación de riesgos del monohidrato de creatina. 2006. PubMed.