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Cadmio en la pasta: los niños que lo consumen en gran cantidad pueden superar el umbral de seguridad

La pasta, el pan, el arroz, las galletas y los cereales son alimentos que forman parte de nuestra dieta diaria, pero también pueden ser una fuente de exposición a sustancias no deseadas como el cadmio.

Precisamente sobre este heavy metal se centra una nueva investigación italiana. El salvavidas, junto con Valori.itanalizó 100 productos comprados en supermercados y tiendas de descuento, tratando de comprender cuánto cadmio llega realmente a nuestra mesa y qué podría significar esto para la exposición de la población, especialmente los niños.

Un tema que surge después de otra encuesta reciente, realizada en Francia por 60 millones de consumidoresque analizó 36 paquetes de pasta y encontró trazas de cadmio en el 80% de los productos.

Dos pruebas diferentes, realizadas en países donde se consume habitualmente pasta y otros productos a base de cereales, que llaman la atención sobre un contaminante del que poco se habla pero que puede acumularse en el organismo.

El precedente francés

Empecemos por Francia, donde la prueba comparó 36 paquetes de espaguetis y penne. La revista había buscado varios contaminantes, incluidos metales pesados, pesticidas y micotoxinas. El resultado más significativo se refiere al cadmio, presente en el 80% de las muestras analizadas.

Sin embargo, tenga cuidado al leer estos datos: la presencia de cadmio no significa automáticamente que esos productos sean peligrosos o no cumplan. De hecho, ninguna de las 36 referencias superó el límite europeo de cadmio en la pasta de trigo duro, equivalente a 0,18 mg/kg. Más bien, era la cantidad de cadmio la que variaba significativamente de un producto a otro.

Entre los espaguetis, el valor más alto lo encontraron los productos integrales Barilla, con 0,071 mg/kg. Incluso entre las plumas, el valor más alto correspondió a una referencia integral de la misma marca, con 0,066 mg/kg.

Por lo tanto, la prueba francesa puso de relieve sobre todo una cosa: incluso dentro de la misma categoría de alimentos, la exposición puede variar mucho según el producto.

Espaguetis y penne: el 80% de la pasta analizada contiene cadmio (también Barilla y De Cecco)

La nueva investigación italiana

La nueva encuesta realizada en Italia nos permite ampliar la mirada y comprender lo que sucede al considerar no solo un alimento, sino aquellos que aparecen con mayor frecuencia en nuestra dieta. el trabajo de El salvavidas Y Valori.it, de hecho, no se limitó simplemente a medir el cadmio en productos individuales. Para comprender cuál podría ser la exposición real a través de la dieta, la investigadora Luana Izzo cruzó los resultados de los análisis con datos nacionales sobre consumo de alimentos del CREA, considerando también edad, sexo y hábitos alimentarios. De esta manera se pudo estimar en qué medida el consumo de ciertos alimentos puede afectar la exposición en diferentes segmentos de la población.

De esta intersección se desprende una diferencia importante: para los adultos el panorama es en general tranquilizador, mientras que la situación cambia cuando pasamos a los niños, especialmente aquellos que consumen grandes cantidades de determinados alimentos, incluida la pasta.

Lo que marca la diferencia es, ante todo, el peso corporal. La misma cantidad de cadmio que ingiere un niño representa una dosis mayor que la que ingiere un adulto, porque está relacionada con una menor masa corporal. Además, en los primeros años de vida, los niños consumen mayores cantidades de alimentos en proporción a su peso que los adultos.

Los datos más significativos se refieren a niños de entre 1 y 2 años que consumen mucha pasta. Según las estimaciones de la encuesta, en este escenario la pasta por sí sola puede representar el 143,7% de la dosis semanal tolerable de cadmio establecida por la EFSA, equivalente a 2,5 microgramos por kilo de peso corporal por semana. Incluso entre los 3 y los 9 años, los niños que consumen mucha pasta pueden superar el umbral.

Pero la exposición no afecta sólo a los niños que comen cantidades particularmente grandes. Según el análisis, incluso entre los consumidores medios o medianos de pasta de entre 1 y 9 años, este alimento por sí solo puede cubrir entre el 27,4% y el 44% de la dosis semanal tolerable.

Una cifra como ésta puede resultar sorprendente, pero hay que leerla con atención. No significa que la pasta sea un alimento peligroso para los niños, ni que todos los niños que la comen estén expuestos a estas cantidades de cadmio. De hecho, se trata de estimaciones que se refieren a escenarios de consumo específicos y a la contribución de la pasta a la exposición, mientras que el cadmio puede llegar simultáneamente a la dieta diaria desde muchas fuentes diferentes.

Sin embargo, el tema merece atención, especialmente en los niños, también por los efectos que la exposición prolongada puede tener en el organismo. El cadmio, un mineral tóxico y cancerígeno, puede, entre otras cosas, interferir con el metabolismo del calcio y este aspecto adquiere especial importancia durante la infancia, cuando la masa ósea se construye progresivamente. La exposición crónica también se asocia principalmente con efectos sobre la función renal.

Por lo tanto, la cuestión no es el único plato de pasta, sino la presentación general. El arroz, el pan y las galletas también pueden contribuir significativamente a la exposición semanal, y su peso cambia según la edad y los hábitos alimentarios.

Por ejemplo, en niñas de entre 3 y 9 años, el arroz puede representar el 33,5% de la dosis semanal tolerable, mientras que en niños de la misma franja de edad, el pan alcanza el 25,5%. Incluso las galletas comunes pueden aportar hasta un 25,5%, mientras que las destinadas específicamente a la primera infancia alcanzan un 7,6%.

Lo orgánico no soluciona el problema del cadmio

La investigación italiana también verificó una pregunta que podría parecer intuitiva: ¿elegir pasta y otros productos orgánicos reduce la exposición?

De los resultados reportados. La razón es que el contaminante puede estar ya presente en el suelo y por tanto ser absorbido por la planta independientemente de si el cultivo es orgánico o convencional.

Por este motivo, según los expertos citados en la investigación, la solución no puede confiarse únicamente a la elección de los consumidores: también es necesario intervenir en el origen de la contaminación, trabajando sobre la calidad del suelo y de los fertilizantes utilizados en la agricultura.

¿Deberíamos dejar de comer pasta?

No. Y este es probablemente el mensaje más importante que debemos llevarnos a casa. Los datos italianos no describen una emergencia alimentaria para la población general. La criticidad afecta sobre todo a la exposición acumulativa y a los grupos más vulnerables, en particular los niños pequeños que consumen con frecuencia grandes cantidades de alimentos a base de cereales.

Una estrategia sencilla podría ser variar más la dieta, alternando pasta, arroz y otros cereales y sin llevar siempre los mismos productos a la mesa. Incluso cambiar de marca periódicamente puede reducir la exposición, según la indicación reportada en la encuesta.

Sin embargo, la cuestión no puede dejarse únicamente en manos de las familias. El hecho de que, en el mismo período, dos investigaciones realizadas en Francia y en Italia llamaran la atención sobre la presencia de cadmio en las pastas y, más en general, en los alimentos a base de cereales, demuestra la importancia de seguir controlando este contaminante y, sobre todo, de intervenir sobre su presencia en su origen.