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Quitar un tatuaje no es tan sencillo: costes, tiempos y riesgos que hay que saber según los expertos

Un tatuaje que ya no nos representa, un dibujo hecho por impulso o un nombre que preferiríamos olvidar. Puede haber muchas razones para querer borrar un tatuaje, pero deshacerse de él no es tan sencillo como hacerlo. La eliminación suele requerir numerosas sesiones, puede durar años y supone un gasto que, en algunos casos, alcanza varios miles de euros. Por no hablar de los posibles efectos secundarios, desde cambios de color de la piel hasta cicatrices.

una investigación por 60 millones de consumidores. La revista francesa recogió los testimonios de dermatólogos y otros especialistas, destacando sobre todo los riesgos de algunas técnicas alternativas al láser, propuestas como soluciones más baratas y rápidas, pero potencialmente muy dañinas.

Eliminación láser, cuántas sesiones se necesitan y cuánto cuesta

El láser es hoy en día la técnica más utilizada para eliminar tatuajes. El tratamiento actúa sobre los pigmentos fragmentándolos en partículas más pequeñas que el organismo puede eliminar progresivamente a través de sus mecanismos de defensa.

Como explica Jean-Michel Mazer, dermatólogo especializado en láserterapia y uno de los fundadores de la Sociedad Francesa de Laserterapia Dermatológica, no es posible establecer con precisión desde el principio cuántas sesiones serán necesarias. La respuesta depende de varias características del tatuaje, algunas de las cuales son difíciles de evaluar antes de empezar.

Por ejemplo, son importantes la cantidad y la profundidad de la tinta, así como el tamaño de las partículas de pigmento. El color también marca la diferencia: el negro suele ser más fácil de tratar, mientras que algunos tonos, como el amarillo y el verde pálido, pueden ser más resistentes. Los diseños que combinan numerosos colores suelen ser más complejos porque pueden requerir láseres con diferentes longitudes de onda.

Según especialistas entrevistados por 60 millones de consumidorespodrás llegar a más de 20 sesiones. Generalmente deben pasar varias semanas, a menudo uno o dos meses, entre tratamientos para permitir que la piel se recupere. La eliminación completa no siempre es posible y el proceso puede llevar años.

El dolor y los costos también son cosas a considerar. Para dar una idea de las cifras que arroja la encuesta francesa, una sesión puede costar entre 100 y 500 euros, dependiendo del tamaño del tatuaje, los colores, la complejidad del tratamiento y el profesional elegido. La revista cita el caso de un youtuber que gastó 5.250 euros en 21 sesiones repartidas en tres años.

Sin embargo, el consejo del doctor Mazer es claro: antes de empezar, es importante evaluar el coste global del proceso, sin detenerse en el precio de una única sesión. De hecho, una vez iniciada la eliminación, el tatuaje puede dañarse y no es seguro que sea posible interrumpir el tratamiento y obtener un resultado satisfactorio.

Los riesgos del láser y los centros a tener en cuenta

La investigación pone de relieve otro problema: la presencia de centros que ofrecen tratamientos a precios especialmente bajos, utilizando a veces equipos ineficaces o confiando el láser a personal sin las habilidades necesarias.

Mazer dice que ha recibido informes de situaciones en las que en realidad eran asistentes, y no médicos, los que realizaban el tratamiento. Según el dermatólogo, una configuración incorrecta y un equipo inadecuado pueden provocar quemaduras, cambios permanentes de pigmentación y otros daños en la piel.

Por tanto, no basta con elegir un centro en función del precio. Es importante saber quién realizará el procedimiento, qué experiencia tiene en la eliminación de tatuajes y cómo se ajustarán los parámetros del láser según el patrón y las características de la piel.

Además, el Istituto Superiore di Sanità informa sobre la aparición de costras y vesículas, cambios de pigmentación y reacciones de hipersensibilidad entre las posibles complicaciones. En algunos casos, el color del tatuaje puede incluso oscurecerse en lugar de desaparecer.

Por este motivo es recomendable contactar con un médico con experiencia específica en eliminación de tatuajes. En particular, el dermatólogo puede evaluar el estado de la piel y reconocer posibles complicaciones, incluidas las cicatrices anormales.

Eliminación química, el riesgo de cicatrices permanentes.

Lo más preocupante de la investigación se refiere a una técnica alternativa al láser que algunos centros de belleza y tatuadores proponen como solución más rápida y económica: la eliminación química mediante la inyección de ácido láctico en la dermis, la capa de la piel donde se encuentra el pigmento.

Algunos operadores presentan el método como un sistema para sacar la tinta a través de la piel, en lugar de fragmentarla como ocurre con el láser. Pero, según los especialistas entrevistados por la revista francesa, el precio a pagar puede ser muy alto.

Nicolas Kluger, dermatólogo experto en complicaciones relacionadas con los tatuajes y jefe de un servicio de asesoramiento especializado en el hospital Bichat-Claude-Bernard de París, explica que este procedimiento provoca una reacción destructiva de los tejidos. La piel puede sufrir necrosis, oscurecerse y formar costras, a medida que el pigmento se expulsa a través de la herida.

El resultado puede ser una cicatriz permanente. El médico estético Arnaud Lambert informa haber seguido a varios pacientes con cicatrices hipertróficas, es decir, cicatrices engrosadas y elevadas, que no pueden eliminarse por completo ni siquiera con tratamientos posteriores.

El ácido láctico también es conocido por su uso en cosmética, pero esto no significa que sea inofensivo cuando se inyecta profundamente en la piel. Según Kluger, en este contexto puede dañar las células y el colágeno, contribuyendo a la formación de cicatrices difíciles de corregir.

Sandra Dos Santos, tatuadora de Burdeos especializada en cicatrices, también cuenta a la revista que tatuó a una clienta que quería tapar las marcas dejadas por un intento de eliminación química que se extendían hasta la zona lumbar.

Segundo 60 millones de consumidoresel uso de estas inyecciones continúa también debido a la ambigüedad regulatoria. Algunos operadores presentan los productos utilizados como cosméticos, clasificación que, según lo informado en la investigación, no aclara adecuadamente las reglas aplicables a su uso para eliminar tatuajes.

Los especialistas entrevistados por la revista piden una intervención urgente. Lambert considera inaceptable que sigamos practicando un procedimiento capaz de causar daños permanentes, mientras que Kluger llama la atención sobre la necesidad de evaluar más rigurosamente la seguridad de estos métodos.

Cremas para borrar tatuajes

Entre las soluciones a evitar, la investigación también menciona las cremas y geles que se venden online con la promesa de eliminar los tatuajes por apenas unos euros. Algunos productos identificados por la revista en plataformas de comercio electrónico cuestan menos de 10 euros y se anuncian como alternativas sencillas al tratamiento con láser.

El problema es que la mayoría de estas cremas actúan en las capas superficiales de la piel, mientras que la tinta del tatuaje se localiza en la dermis. Por este motivo, según Lambert, generalmente se trata de productos exfoliantes que no consiguen alcanzar ni eliminar eficazmente el pigmento.

La revista también informa sobre algunos productos importados sin lista de ingredientes. En estos casos no es posible comprobar con suficiente transparencia lo que contienen, una razón más para no confiar en promesas comerciales no sustentadas en pruebas.

También tenga cuidado con los dispositivos baratos que se venden en línea, como bolígrafos para eliminar tatuajes o punteros láser. Según especialistas citados en la investigación, algunos no son láseres reales y pueden resultar ineficaces o dañar la piel si se utilizan de forma inadecuada.

¿Pueden los pigmentos llegar a los ganglios linfáticos?

Finalmente, la investigación aborda una cuestión científica que aún está abierta: el destino de los pigmentos tras la eliminación con láser.

Thierry Rabilloud, director de investigación del CNRS, el centro nacional francés de investigaciones científicas, explica que parte de la tinta de los tatuajes puede migrar de la piel a los ganglios linfáticos. El fenómeno también se ha observado en estudios de pigmentos orgánicos, metales y dióxido de titanio.

Según el investigador, el láser puede favorecer la difusión de partículas fragmentando el pigmento y liberándolo de las células que lo retienen. Luego, una parte puede transportarse a través de la linfa.

Sin embargo, esto no significa que ya sea posible cuantificar con precisión los riesgos para la salud de quienes reciben tratamiento. Rabilloud señala que los efectos a corto y largo plazo de la eliminación de tatuajes aún están poco estudiados, especialmente en comparación con otros aspectos de la práctica.

Lo más importante, al final, es la necesidad. Antes de empezar, conviene pedir una evaluación médica, informarse del número de sesiones y posibles efectos no deseados y desconfiar de soluciones que prometen resultados rápidos, baratos y sin cicatrices.

Como señala Lambert, borrar un tatuaje suele llevar mucho más tiempo que hacerlo. Tomarse el tiempo para evaluar las alternativas puede evitar convertir un diseño que ya no desea en un problema de la piel aún más difícil de resolver.